Sociedad enferma

Por Eme Eme

Nos conmueve la noticia del conjunto de 20 jóvenes médicos, que en el festejo de su graduación, robaron elementos de gran utilidad de un depósito de la enfermeríadel Hospital Maciel, para llenar por ejemplo de cerveza bolsas de drenaje y tubos utilizados como vasos y otras barbaridades. Un horror.

Más horror resulta que traten de tapar este brutal acto inhumano, y más grave si lo generan futuros médicos que se supone son conocedores de las necesidad de ese material en un hospital público.

La sociedad necesita que se expresen los diferentes estamentos de la medicina de nuestro país. La Universidad, la Facultad de Medicina, el Sindicato Médico del Uruguay, nadie puede mirar para el costado y menos decir que es una travesura de jóvenes. Relativizar lo sucedido o no darse por muy enterado, tiene también su cuota de gravedad. No nos conformaron para nada algunas explicaciones. El tema de arrepentirse o de pagar lo inutilizado para uso de enfermos, especialmente en un hospital público, no se puede tolerar. Es absolutamente inadmisible.

Por otro lado nos enteramos, según la prensa, que en el 2015 en un festejo similar se llevó a un muerto a la fiesta. Horror.

Cuando intenté realizar la carrera de medicina, año 1972, se empezaron a instrumentar cambios y una de las llamadas Unidades Temáticas apuntaba a la relación médico-paciente, porque se había empezado a notar un real deterioro de esa relación entre el paciente -mirado por muchos médicos como un objeto- y los facultativos.

La intervención de la Universidad, comienzos de la dictadura, dio por tierra con esos cambios. No conozco la realidad actual o la forma de desarrollar los cursos.

Sí conozco, por vivirlo en carne propia como paciente, como cualquier otro uruguayo, que el médico que nos toque en suerte es algunas veces una verdadera lotería. Son más los buenos, felizmente, que aquellos que creen que están tratando con una “cosa” que se queja de dolores. Pero los hay. Lejos están de comprender cuál es su rol. Claro, enterándonos de estas barbaridades, comprendemos entonces por qué algunos facultativos ni idea tienen que tratan con un ser humano.

Al ver este tipo de situaciones generadas por los jóvenes graduados entramos a comprender la descomposición que sufre nuestra sociedad.

Si fuésemos predictores meteorológicos, podríamos decir que estamos ante una “alerta naranja” con posibilidades en degenerar en “alerta roja”

Ojalá que estemos equivocados y esta nota sea producto de la gran conmoción que nos produjo la cruda noticia. Pero no nos engañamos y no nos mentimos, el tema es gravísimo, no es menor y mucho menos querer relativizarlo, simplemente por sentirse arrepentidos.

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