Por Eme Eme
Lamentable decisión tomaron quienes analizaron la propuesta de la Semipeatonal en Orinoco. Lo curioso es que les pareció interesantísima, aunque adujeron que se podía hacer de otra manera. Claro, no se explicó cuál es la manera de llevarla adelante.
O sea que el Presupuesto Participativo, en la zona de Malvín, se queda sin una propuesta inteligente, que generaría un cambio radical en la zona, y además coherente con las necesidades de todos, tanto los vecinos, como el comercio, ya que no interrumpe el tránsito ni el estacionamiento, y que hubiese creado un polo de atracción para los visitantes y especialmente de los turistas.
El argumento es que pasaba los tres millones de pesos que tiene de presupuesto dicha semipeatonal y que es el tope máximo con el cual se puede aceptar cada una de las propuestas. Esa es la letra fría, había otras chances, simplemente con hablarlo con quienes presentaron el tema seguramente se hubiese podido arreglar, pero no es así, y simplemente se les citará a los directamente involucrados para darles la noticia y algún argumento que no convencerá.
Los vecinos, todos aquellos que tuvieron la idea, principalmente el Arq. Yim, recibien un golpe fuerte. Ente las curiosidades está en que en otros Presupuestos Participativos dicha propuesta tuvo andamiento, no alcanzó los votos porque fue superada por colectivos de escuelas donde prima muchas veces -no siempre- más que la oportunidad de llevar adelante una obra, por los votos que aparecen con el apoyo de la familia de los alumnos de dicha institución. Hay veces que es importante, como pasó en el anterior Presupuesto Participativo que salió Todo por la Música, una brillante idea, pero no siempre eso ocurre.
Somos partidarios de cambios en el Presupuesto Participativo, que es interesante como acción para lograr la participación de los vecinos, pero que deja cientos de proyectos en el camino, ya que por cada Municipio quedan electos muy pocos. Y el resto de las ideas, de las propuestas e incluso la participación y esfuerzo de los vecinos, se diluye. Son muchos más los vecinos que quedan frustrados, que los que realmente ven cristalizado su proyecto.
.La ciudad pierde la posibilidad de renovarse, más en una barriada como la de Malvín que tiene todo para recibir al turismo, y hoy se tendrá que seguir conformando con ver pasar los ómnibus con los cruceristas, raudamente por la rambla, para estacionar frente al Hotel Carrasco, sacar unas fotos y ni enterarse que existe un barrio como Malvín que tiene todo, tanto en lo cultural, como en lo popular y también en lo deportivo.
