Por Eme Eme
La noticia recorre el mundo. Murió un gran artista popular. Daniel Viglietti. Era evidente que de su hogar, sus padres músicos, salía artista. Ahora la maginitud que alcanzó fue por su propio mérito. Vio la luz un lejano 24 de julio de 1939. Decíamos familia de músicos, su madre era la pianista Lyda Indart, y su padre el guitarrista César Viglietti. Ya de niño se familiarizó con la guitarra teniendo incluso de maestros a Atilio Rapat y Abel Carlevaro, adquiriendo así una sólida formación como concertista para luego dedicarse, en los años 1960, principalmente a la música popular. De su obra, de su vida, no vamos a agregar nada, porque hoy, quienes lo vivieron defenestrando y los que lo elogiaron, al morir sumarán minutos en radio, tv y prensa escrita. Su identificación con la democracia, con el pueblo, determinó que sufriera un largo exilio de 11 años, primero en Argentina, para luego afincarse en Francia, donde siempre se le vio, junto a otros grandes, recorrer el mundo denunciando a la dictadura cívico-militar que asoló Uruguay.
Su exilio termina con su regreso a Montevideo el 1 de septiembre de 1984, donde es recibido por miles de personas en un recital que recuerda como “el más emocionante en 40 años de carrera”. Si bien hoy martes 31, es velado en el Teatro Solís, entre las 10 y 14 horas, ya lo deben estar recibiendo otros grandes, como Alfredo Zitarrosa, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, entre otros, con los que compartiera una etapa muy dura, pero también rica, de la cultura popular uruguaya.
Me enteré por El Pais
«…lloremos mientras nadie nos ve» así termina la canción que cantaron juntos en el Solís, hace unos años Viglietti y Serrat.
Y así me pasó a mi ayer lunes. No me avergüenza decirlo y si bien tengo muchas cosas que criticar de ese matutino, esta noticia y el video que pone de esa canción, realmente me emocionó profundamente. Porque muere Viglietti, pero con él, se va alguien que fue parte importante de nuestras vidas, de nuestra juventud, de nuestros años más dolorosos.
Daniel estuvo en el exilio algo así como 11 años. No es poca cosa. Y claro, era un delincuente, le cantaba al pueblo y para el pueblo, no le cantaba a los poderosos.
Por eso para el sistema era un delincuente y por eso el exilio.
Lo recordaré siempre, y seguramente la inmensa mayoría del pueblo uruguayo y latinoamericano.
Pasó por la vida dignamente, partiendo de la misma forma.
Un grande, y su muerte es, por lo menos para mi, un golpe duro. Ojalá que los que tomen las banderas de la música popular, puedan interpretar y entender a este tipo de artista, que son casi irrepetibles.
Gurisito
Niño, mi niño,
vendrás en primavera,
te traeré.
Gurisito mío,
lugar de madreselvas
te daré.
Y aunque nazcas pobre,
te traigo también:
se precisan niños
para amanecer.
Niño, niñito,
el hombrecito nuevo
llegará.
Gurisito feo,
ñatita de glicina
él tendrá.
Y mientras él crezca
crecerá también
el lugar de todos,
será para bien.
Niño, mi niño,
tu niño y aquel niño,
todos van.
Rueda, que te rueda,
hacia la vida nueva
llegarán.
Cada niño un poco,
todos tomarán
de la misma leche
y del mismo pan.
Niño, mi niño,
vendrás en primavera,
te traeré.
Gurisito mío,
lugar de madreselvas
te daré.
Y aunque nazcas pobre,
te traigo también:
se precisan niños
para amanecer.

