Con un nivel bajo, digamos chocante para los uruguayos que manejamos otros códigos y algunas veces con alta tensión pero siempre tratando de no bajar a lugares inadmisibles para una democracia, se inició el primer debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden . El futuro del Tribunal Supremo, la sanidad, la pandemia, la economía… Cero puntos de encuentro y grandes dosis de resentimiento acumulado entre los dos candidatos, reunidos en Cleveland (Ohio) y con tres de cada cuatro votantes estadounidenses clavados delante del televisor, a pesar de que pocos pensaban que lo que anoche ocurriera podía hacerles cambiar de opinión. La palabra ‘debate’ quedó rápidamente vacía de todo significado. En numerosos momentos de la noche, en especial hacia la segunda mitad, los gritos de uno y de otro apenas dejaban escuchar sus palabras.
El debate sobre el nombramiento de una nueva juez en el Tribunal Supremo llevó de inmediato a intercambios descarnados entre ambos candidatos sobre el futuro de la sanidad pública que rápidamente derivaron en ataques personales. “Podías haberlo hecho en los 47 años que llevas en política”, lanzó Trump a Biden, a quien a los pocos minutos del comienzo del debate tachó de “socialista”. El presidente presumió de haber rebajado el precio de las medicinas y aseguró que no pretende acabar con la cobertura sanitaria de las personas con condiciones médicas previas, a pesar de que su gobierno ha llevado una vez más al Supremo la reforma sanitaria de Barack Obama, que por primera vez protegía a estos pacientes.
“No estoy aquí para denunciar sus mentiras. Todo el mundo sabe que es un mentiroso”, lanzó Biden, que lo tildó también de “payaso”. Apenas habían transcurrido unos minutos del debate cuando el moderador, Chris Wallace, ha tenido que batirse para hacer oír su voz entre los ataques y protestas del presidente, que no dejaba hablar a su rival demócrata ni atendía a los avisos del periodista. “Parece que estoy debatiendo contigo, en lugar de con él”, respondió el presidente al moderador, uno de los mejores entrevistadores del país. Wallace es un veterano de Fox News que mantiene una contenciosa relación con el presidente, descontento con que no le rinda pleitesía, como hacen otros periodistas de la cadena.
Trump insistió en presentar a Biden como una marioneta en manos de las facciones más radicales de su familia política. “El Partido Demócrata ahora soy yo”, ha respondido Biden a las continuas provocaciones del presidente, un profesional de la televisión y los programas de entretenimiento que ha buscado desestabilizar en todo momento a su rival. “Yo gané a Bernie Sanders”, recalcó Biden. “Por poco”, deslizó Trump mientras el demócrata hablaba. “¿Te vas a callar, hombre?”, acabó por lanzarle Biden, visiblemente exasperado por la actitud del presidente. “He hecho más en 47 meses que él en 47 años”, recalcó Trump, reiterando sus conocidas quejas sobre lo mal que le trata la prensa y el guante de seda que, a su juicio, presta a Biden. “Yo he recuperado la industria, vosotros la entregasteis”, acusó el presidente, ligando en todo momento el legado de Barack Obama a Biden, que fue su vicepresidente durante ocho años. Las continuas interrupciones e intentos del moderador de hacerse oír hicieron inaudibles muchos de los argumentos de unos y otros. “No me hables de inteligencia, porque no tienes nada de listo”, dijo Trump en tono burlón a Biden.
La pandemia ha sido uno de los cinco grandes temas tratados en el debate. “Mucha más gente va a morir” si Trump sigue en la Casa Blanca, aseguró Biden, el primero en sacar el doloroso tema del balance mortal de la Covid en EE.UU., más de 200.000 muertos. “No tiene ningún plan. No lo tenía en febrero aunque sabía que la enfermedad era letal y no lo tiene ahora”, ha recalcado. Trump ha acusado a Biden dejar morir a más de 300.000 veteranos por no darles la asistencia médica adecuada. Preguntado por sus ataques al uso de la mascarilla, el presidente reaccionó al ataque contra su rival demócrata. “Tengo una mascarilla aquí pero no la uso como él. Yo me la pongo cuando creo que la necesito, no como él, que puede estar hablado a 50 metros de la gente y ponerse una mascarilla gigantesca, replicó Trump, que acusó al demócrata de “querer cerrar el país” y culpó de la pandemia a China.
FALTAN DOS ESPECTÁCULOS BOCHORNOSOS ¿SE HARÁN?
Tras los debates presidenciales, la pregunta más frecuente e inmediata es quién ganó. Del feo intercambio de anoche había pocas cosas buenas que decir. “Es el peor debate presidencial que he visto en mi vida”, comentaba George Stephanopoulos, veterano periodista de la cadena ABC y moderador en el pasado de este tipo de discusiones. Algunos observadores dudaban que se vayan a celebrar los dos que están programados de aquí al tres de noviembre entre los aspirantes a presidente. Los simpatizantes de Trump, como los cientos de republicanos que ayer se citaron en Strongsville, un suburb de las afueras de Cleveland para seguir el debate, adoran el estilo agresivo y provocador del presidente y aplaudieron su actuación. Como ocurrió con su discurso de la convención demócrata, los republicanos habían puesto el umbral tan bajo para Biden que no se puede decir que el demócrata se estrellara. El demócrata trató de mostrarse presidencial pero, como sus asesores temían, no logró contener su temperamento y reaccionó con insultos a las constantes puyas de Trump.
Pero si en el 2016 a estas alturas de la carrera presidencial había alrededor de un 16% de indecisos y los acontecimientos de las semanas previas a los comicios la decidieron a favor de Trump, en esta ocasión sólo entre un 5 y un 7% de los votantes no tiene claro a quién apoyará por lo que su impacto no debería ser significativo, más allá de que pueda aumentar la nausea que muchos estadounidenses sienten por la política de su país y que les hace mantenerse al margen de las diferentes citas con las urnas. Ambos candidatos tenían previsto continuar hoy sus respectivas campañas por los estados del Medio Oeste, región clave para las elecciones de noviembre. Trump viaja hoy a Minnesota, un estado que perdió por un estrecho margen frente a Hillary Clinton y que aspira a conquistar ahora. Biden, por su parte, hará hoy un tour en tren por Ohio y Pensilvania.
Como consecuencia de la pandemia, el debate se ha celebrado ante un plató prácticamente vacío. Había apenas 70 personas, en lugar de varios cientos como es habitual. La lista de invitados de los candidatos era, como siempre, una declaración de intenciones políticas. Trump ha invitado por ejemplo a Ann Dorn, la viuda de un agente de policía muerto en las protestas contra el racismo en San Luis (Misuri) en junio. Biden, por su parte, ha acudido acompañado de Kristin Urquiza, la hija de un simpatizante de Trump fallecido por Covid que responsabiliza de su muerte a la falta de honestidad del presidente a la hora de hablar de la pandemia. No ha habido apretón de manos entre Trump y Biden. El motivo, de nuevo, la pandemia, aunque en el 2016 el republicano tampoco quiso estrechar la mano de su rival demócrata.
(Fuente parcial: La Vanguardia )

