Por Mario Morosini
En mi condición de Concejal Vecinal advertimos la necesidad de realizar cambios en el funcionamiento de los Concejos Vecinales (CV). No es un capricho. Es simplemente analizar la realidad. Se empieza un período de 30 meses, con titulares y suplentes trabajando con entusiasmo. Al poco tiempo se inician las deserciones y se llega al final de esos dos años y medios, con algunos Concejos Vecinales que les cuesta mantener el quorum mínimo para poder funcionar. Terminó el pasado viernes 10 de agosto la inscripción de futuros Concejales Vecinales, para los 18 CV de Montevideo. Había existido una semana de postergación porque el número de inscriptos era bajísimo. Algo se mejoró en 7 días, y se logró cubrir el número de titulares en 17 de los 18 CV. Solamente en dos se llegó al número de titulares y suplentes establecidos.
Por lo tanto, de no variar sustancialmente el funcionamiento de este organismo fundamental para la DESCENTRALIZACIÓN, la misma quedará muy afectada en un futuro próximo, ya que con tan pocos Concejales Vecinales, el funcionamiento de los mismos sería precario.
Al final fueron 811 los vecinos que se postulan para las elecciones del próximo domingo 11 de noviembre. Se necesitaban casi un millar.
Se insiste en talleres, en reuniones para intercambiar ideas y lo que es o se hace necesario es plantearse algunos aspectos básicos que trataremos de desarrollarmínimamente:
1) Un Concejo Vecinal debe tener posibilidad de decidir sobre aspectos que hacen a situaciones sencillas. No es cuestión solo de asesorar, sino de incidir en la decisión.
2) Sea el movimiento o planteo que surja de los Concejos Vecinales, los mismos deben tener respuesta rápida. Por sí o por no, pero el vecino, el contribuyente en una palabra, al plantear un tema o el conjunto de vecinos que plantea un problema (el 90% son de sencilla solución y de sentido común) aunque sea por RESPETO, debe tener respuesta no mayor a 30 días. Eso no ocurre. Lo más sencillo es abrir expedientes que luego pasan a dormir en alguna dependencia del Municipio o Intendencia. Son los menos los que existe respuesta y menos la solución.
3) Un Concejo Vecinal está compuesto por sub zonas. Los barrios que comprenden o las sub zonas que integran el territorio de un Concejo Vecinal tiene diferencias en cuanto a sus necesidades, en algunos casos grandes y notorias. Por ejemplo, no es lo mismo Carrasco Sur que Carrasco Norte y lo curioso es que comparten el mismo Concejo Vecinal. Será parte de una política integradora y eso está bien, pero es irreal, porque las necesidades son diferentes. Lo que hay que buscar es que se entienda, por parte de unos y otros que forman parte de lo mismo aunque las necesidades sean distintas.
4) No deben existir Plenarios. Son nocivos para la convivencia.
5) Sí debe existir una dirección del Concejo Vecinal, con la representación de todas las sub zonas para poder sintetizar y equilibrar los intereses.
6) Los Concejales Vecinales deben trabajar especialmente en sus sub zona y conocer al detalle la problemática de su sub zona, para la que fue votado. Las necesidades de esa sub zona.
7) Por lo tanto se debe jerarquizar el trabajo en la sub zona y en las comisiones.
Sería muy largo seguir con aspectos que hacen a profundizar en estos aspectos. Pero seguro que la descentralización está debilitándose en la medida que los Concejos Vecinales no cumplan el rol que tuvo en sus inicios o mejor dicho, el fin o espíritu de los legisladores que soñaron con la profundización de la democracia, haciendo que los propios vecinos fueran definiendo los intereses apuntando al bien común.

