Por Mario Morosini (Vicepresidente Concejo Vecinal 7)
Antes que nada debemos aclarar que este acontecimiento tan importante para la zona, el nuevo Concejo Vecinal, entre los que me encuentro incluido, nada tiene que ver. El mérito es del Concejo Vecinal saliente, en especial algunos Concejales Vecinales, que en este período fueron también reelectos.
Lo cierto es que el viernes 10 a las 19 horas, en el salón del Concejo Vecinal (Aconcagua y Michigan) autoridades de la Intendencia de Montevideo, del Municipio E y Concejales Vecinales, harán entrega a la directiva de la Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera (APC), las “llaves” para iniciar las obras en la mansión histórica de Villa Yeruá, ubicada en Rimac casi la rambla.
A partir de este acontecimiento, tremendamente importante, APC iniciará las obras para transformar dicha villa -sin que pierda imagen histórica- de la construcción de su sede, y en una de las plantas desarrollar el Museo del Tango y la Hípica.
Dicha concesión cedida por la Intendencia, que tiene un espacio en el tiempo acotado a 15 años, también será sede del Concejo Vecinal 7 o será utilizado para reuniones eventuales en el futuro.
Una gran obra, donde como complemento presenta un terreno en la esquina que está ubicada en la misma intersección (Rimac y Rambla) pero en la acera opuesta. Entre las contrapartidas, APC, desarrollará un espacio público, y podrá ser utilizado por los vecinos de la zona o los propios visitantes del barrio Malvín.
Actualmente se está corriendo peligro de la formación de un pequeño asentamiento, incluso con intenciones de instalar carpa.
Desde el punto de vista e interés turístico será importante esta obra para la zona. Además de recuperar un edificio que lucía en forma lamentable, justo en uno de los principales ingresos al barrio Malvín, como lo es la calle Rimac.
Se deben destacar varias cosas de este acontecimiento. Uno de ellos, lo bueno que resulta muchos veces la armonía entre lo público y lo privado. Dando resultados que sirvan a ambas partes. No hay que olvidar tampoco que APC se había quedado sin local para funcionar.
Pero lo más destacable es justamente la presencia del Concejo Vecinal, en este caso de la zona 7 (Buceo, Nuevo Malvín, Malvín y Punta Gorda), que permitió “luchar” contra muchísimas contras para recuperar finalmente este espacio.
Por supuesto que el Concejo Vecinal no es simplemente una palabra, sino que tiene en su interior, hombres y mujeres, que trabajan en forma honoraria buscando lo mejor para la zona que deben defender y que además es donde ellos mismos viven.
Podríamos nombrar a la media docena o más de Concejales Vecinos y algunos simplemente vecinos, que estuvieron durante aproximadamente 5 años bregando por este éxito que hoy pueden disfrutar. Si los nombramos, seguramente cometemos injusticias al omitir a alguien.
Como Vicepresidente, pero fundamentalmente nuevo Concejal Vecinal, solo me resta felicitar públicamente a quienes han trabajado tanto en busca de este objetivo y son los merecedores y artífices reales de contar con la posibilidad de un edificio emblemático que hará con su sola presencia muchos aportes a la comunidad.
