No sé si empezar a decir Feliz Carnaval

Por Mario Morosini (Concejal Vecinal de zona 7)

Ya pasaron las fiestas tradicionales. Los saludos fueron de todos los colores. Los deseos de felicidad también. Pero en Uruguay, siempre hay espacio para más fiestas. Por suerte. Y ahora viene Carnaval. Se disfruta a pleno. Los uruguayos felizmente pasamos un mes y días adorando a Momo. Antes era casi algo exclusivo para Montevideo, hoy cambió y el interior en este rubro se ha ido haciendo fuerte. ¡Ni qué decir de las fiestas de Rivera, Artigas, Cerro Largo!.

Claro, los temas igual siguen planteados. Hasta el clima cambió y nos hace mirar con más atención el cielo, o cómo está el viento y si se nubla o no.

Y tenemos una buena noticia. Un grupo de Concejales Vecinales de la zona 7, planteamos una linda idea, que es la de empezar a comunicarnos masivamente con los vecinos, utilizando el Carnaval.

Estaremos presentes en el tablado (antes se decía tablado) ahora es escenario, del Club Malvín, el cual durante casi 40 noches, recibe la asistencia de la barriada y de muchos vecinos cercanos al barrio Malvín.

Pondremos un stand, un lugar para recibir inquietudes, propuestas, sugerencias, todo lo que considere útil y necesario el vecino. Porque un Concejo Vecinal puede tener muchas ideas, pero si las mismas no cuentan con el respaldo de los vecinos del territorio del Concejo Vecinal, de poco sirve. O avanzan las ideas, pero no son consideradas por los vecinos, ya que no tenían interés en ese tema en particular.

Sabemos que limpieza, seguridad, transporte y tránsito, son los cuatro ejes importantes para todo barrio. Seguramente hay otros más. Y sin seguramente. Muchos tan importante como los que señalamos como fundamentales.

Queremos conocer las inquietudes,  y especialmente de los jóvenes del territorio del Concejo Vecinal 7.

¿Qué les gustaría tener que hoy no tienen en la zona?  Hay mucha expectativa por conocer las propuestas que nos pueden llegar.

Y es por eso, que recibiendo durante todas esas noches las propuestas de los vecinos, luego las iremos ordenando, y las tomaremos como insumos importantes para trabajar y volcar en el Plenario del Concejo Vecinal 7, cuando se levante el receso del verano, que se extiende desde el 15 de diciembre hasta fin de enero, o los primeros días de febrero.

Un receso que tendrá también que ser discutido y posteriormente elevado a la Intendencia y a la Junta Departamental en su momento, para que el mismo adquiera una modificación. Los problemas de la gente no entran en “vacaciones”. El temporal de los primeros días de enero que se dio con mayor intensidad en Montevideo, con vientos que alcanzaron los 148 kilómetros por hora, no entienden de “receso” y los Concejos Vecinales, al igual que a todos los que la ciudadanía les confió responsabilidades, deben generar mecanismos, que permitan el lógico descanso (en los trabajos se llama licencia), pero que no determine la paralización.

En el siglo XXI, en nuestra modesta opinión, no solamente es absurdo, sino que es un “canto” a la burocracia.

De cualquier manera lo importante es que estaremos en el Carnaval de Malvín como Concejo Vecinal, y que sería buenísimo, que otros Concejos Vecinales nos imitaran e hicieran lo propio. Porque entre otras cosas es una forma de que el vecino no solamente conozca la existencia del Concejo, sino con la información que reciba, comprenda la importancia de su existencia. Sería más que interesante,  para terminar en el futuro con ese margen de asistencia en las elecciones que resulta siempre tan escaso, como ocurrió el pasado 30 de octubre que si bien hubo un repunte en la votación por el Presupuesto Participativo, a nivel del Concejo Vecinal la votación no superó el 3% de los montevideanos. Eso se tiene que revertir, y solamente se revierte trabajando con la gente, escuchando y dialogando con el vecino, por eso se llama Concejo Vecinal.

 

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