Empezamos a pensar en el 2017. Hay quien nos dijo que será muy difícil. Otros, en el saludo de estas fiestas tradicionales, se mostraron más optimistas. No cambia nada entre el 30 de diciembre y el 2 de enero, salvo que se comió más que lo habitual y se brindó una docena o más de veces.
Circula un chiste en redes que dice “desde la cero hora del 2 de enero se atrasa la balanza 5 kilos”
Y eso pensamos todos. Como también que luego del balance que realizamos del 2016, compramos o nos regalan alguna agenda y parece como si iniciáramos una nueva vida, y soñamos con varios proyectos.
Más, tomamos conciencia de los errores cometidos, y nos prometemos que no los vamos a cometer más. Claro, luego la realidad, a fin del 2017 nos “informará” que muchas veces repetimos los errores cometidos, y que la balanza no sólo no atrasó 5 kilos, sino que subió 5 más. Dicen los veteranos que así es la vida.
Lo cierto es que empezamos un año, siempre con las ilusiones al máximo, pero también debemos ser conscientes que la vida de los humanos, de nosotros, está llena de diferentes emociones y acontecimientos, que nos generan alegrías, y también tristezas, muchas veces muy duras. Lo bueno es saber enfrentar esos vaivenes, con la mesura y mismo la experiencia que solamente los años aportan.
De cualquier manera me tomo el atrevimiento de copiar unas frases de un hombre que admiré mucho y que solamente tuve dos veces oportunidad de hablar personalmente con él. Un hombre de esos especiales. Por lo menos para mi por la forma que tengo de entender la vida. Y cargo con un defecto ¿o virtud? de tratar siempre de mirar el entorno a nivel general, lo que me provoca luego alegrías o tristezas. No queda restringido a lo que pasa con mi persona, o mis familiares o mi entorno más estrecho. Obvio que repercute. Pero trato de realizar balances y tener sueños globales, que apunten a lo que nos ocurre, por lo menos en el país donde nos tocó vivir. Por eso nos duele los sucedido en la ciudad de San Carlos, como antes nos afectó Dolores. Nosotros no somos una sola persona, somos mucho más, y estamos convencidos que debemos tener la visión lo más global posible.
Y este señor que admiré mucho precisamente decía:
“Una condición primera para cualquier proyecto de recuperación, exige el cambio moral en nuestra sociedad. ¿Por qué? Porque la crisis, también provocó el encerramiento de la gente en sí misma y el aislamiento. También afectó los valores societarios que tenemos que recuperar, y ésta es una tarea común a todas las fuerzas políticas y sociales de nuestro país en el momento actual. Esto es lo que es necesario: un espíritu militante, más allá de cualquier diferencia filosófica, doctrinaria, política o religiosa. Sin banderías políticas, con la única bandera de querer la libertad y la dignidad humana”.
Y si por ahí cultivamos esa línea de pensamiento, seguramente seremos más felices, comprensivos, tolerantes, escapando lo más posible del consumismo, buscando recuperar valores, no dijo perdidos, pero sí que han quedado a la veda del camino y que entre todos, si nos proponemos, debemos recuperar.
Estamos todos de alguna manera de licencia. Descansando algo o mucho. Pronto empieza el año en serio. Seguramente será para mediados de febrero. Nos parece que tenemos que apuntar a socializar mucho más los intereses, dejar lo individual a un lado, para retomar lo colectivo, la participación y olvidar el individualismo, que no conduce a nada bueno.
Bueno, simplemente una reflexión. No pretendemos dar consejos a nadie. No tenemos derecho.
Simplemente un saludo fraterno y ¡salú!
