Peatonal en Orinoco con visión turística

Por Mario Morosini

En forma individual, sin generar ninguna expectativa, entre otras cosas porque no solamente no fue planteado al Concejo Vecinal de zona 7, donde el conjunto de los colegas Concejales Vecinales, lo tendrían primero que ver como posible, estuve hablando con cuatro comerciantes de la calle Orinoco. Los cuatro, ante la posibilidad de una Peatonal en Orinoco, vieron la idea en principio con buenos ojos. Como sucede en grandes ciudades donde ninguna de ellas carece de diversas peatonales, más hoy donde cada vez hay más autos, y en centros comerciales generan preocupación al sufrir un tránsito que cada vez impide el disfrute del peatón.

Una peatonal, no tiene ni por qué ser permanente, ocupar las 24 horas, tomar toda la calle, es decir, una peatonal, tiene varias formas de ser planteada y llevada adelante.

Paralelamente, está en la Junta Departamental, para ser aprobado el proyecto de Villa Yerua, por el cual muchos Concejales Vecinales y vecinos han trabajado durante tanto tiempo, lo que permitirá en un futuro próximo contar con un ingreso desde la rambla al barrio Malvin, cambiándole estéticamente la cara a esa esquina y presentando un Museo del Tango y la Hípica,  sin perder la fachada histórica, y recrear el lugar donde Carlos Gardel y otros personajes de la bohemia de la década del 20 pasaban buenas horas de sus vidas. Ese ingreso a Malvin y obviamente a una calle tan emblemática para el barrio Malvin, como sin duda es Orinoco, provista delcentro comercial de la “barriada sin fin”,  tiene su mayor importancia entre las calles Rio de la Plata y Michigan, debería ser un centro de atracción para los miles de turistas que llegan a Montevideo, especialmente en los cruceros.

Pero claro, principio quieren los temas. Y lo dijimos más de una vez, nada sin la gente se puede hacer. Por lo tanto, la idea de la Peatonal Orinoco, puede perfectamente naufragar si no es de recibo por comerciantes, vecinos y Concejales Vecinales.

Lo que sí quería trasladar, que primeras conversaciones informales, a diferencia de lo que nos ocurrió hace 15 años atrás, ahora tuvieron una respuesta positiva.

Sueño, no debo por qué ocultarlo, que podamos entre todos ofrecer mañana al turismo del exterior, también al turismo nacional e incluso a los habitantes del barrio Malvin y barriadas vecinas, un punto de atracción diferente.

Imagino al turista en una recorrida por la Aduana de Oribe casi como punto de partida de una recorrida turística, luego por un renovado (lejos está de aggiornarlo) el ex Museo Oceanográfico que hoy es, desde nuestro punto de vista un desperdicio en el medio de la rambla, donde entre otras cosas está rodeado de historias fantásticas, luego por Rimac se ofrecería el ingreso a Malvín, pasando por Villa Yerua yprecisamente con un punto de atracción como lo sería el Museo del Tango y la Hípica, sin dejar de enseñar con orgullo lo que fueron (y es) el Centro Cultural La Gozadera, antiguo teatro de barrio “Alfredo Moreno”, y sin descuidar la importancia que tuvo la Escuela Experimental y una visita guiada a la misma, más la actividad que desarrolla actualmente el Teatro, y llegando al extremo este de Malvín, el Molino de Pérez, que hoy está paralizado y tendría que ser punto obligado del turista extranjero especialmente. ¡Tantas cosas se podrían llevar adelante!

Es cuestión de imaginar un poco, recorrer ese trayecto que trazamos en forma ligera y alimentarlo con demostraciones de expresiones típicas de los uruguayos, como el candombe, donde perfectamente se pueden ensayar espectáculos específicos, para mostrar nuestras tradiciones, con grupos como La Gozadera, Elumbé, La Figari y otros.

Por lo tanto,  soñar no cuesta nada, y pensar en una Peatonal Orinoco, parcial, total, para algunos días o para algunas horas del día, o incluso solamente fines de semana, no es nada descabellado e imposible, es cuestión de ponernos de acuerdo. En eso estamos. “Despacito, lentamente, ámame en cámara lenta”…parafraseando la canción de Valeria Lynch. De eso se trata, sin apuro, poco a poco, nos gustaría que empezáramos a amar esta idea que no es descabellada. Tuve la experiencia personal, cuando se comenzó a diseñar, por parte de la Intendencia de Montevideo, la instalación de la Peatonal Sarandí, los comerciantes juntaban firmas, para que no se concretara. Unos pocos meses después de instalada, los mismos que estaban en desacuerdo, pedían que se extendiera, y si se les hacía caso, casi hasta la propia Escollera Sarandí.

Los uruguayos somos conservadores por naturaleza, nos cuesta enormemente aceptar los cambios. Ojalá que esta idea, aunque lleve su tiempo, no caiga en saco roto.

Lo que no entendemos, habiendo un área que se dedica al Turismo en la propia Intendencia, como no se piensa en recrear experiencias de otras ciudades. Nos parece por lo menos una omisión. Y no es por falta de viajes que se ignora la existencia de peatonales.

 

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