Por Mario Morosini
La situación en Brasil no está nada bien. Nos parece que el ingreso de unos malandras al Parlamento del hermano país, pidiendo de alguna forma con sus cantos y gritos la vuelta de los militares es un episodio de enorme gravedad.
Pensé por un momento que tendría repercusión en nuestra sociedad. No fue así. Se comentó como un episodio más, pero no vi (por ahí sucedió pero no lo noté) comunicados de cada uno de los partidos demócratas del Uruguay, del propio Gobierno, del Pit Cnt, de las cámaras de comercio, o sea un repudio tajante, fuerte, sólido, de toda la sociedad uruguaya.
No es un episodio más. Puede ser perfectamente una “pulseada” para apreciar el tipo de reacción del pueblo brasileño y del resto de los países.
Al ser tomado como un episodio casual, es posible que esas mentes torcidas, llenas de odio, se envalentonen y las próximas acciones sean de otras características.
También es posible que algunos despistados en nuestro país se entusiasmen y salgan a hacer declaraciones como las que escuchamos hace pocos días cuando alguien, integrante de un partido tradicional y retirado militar, en su discurso a sus pares manifestó la enigmática frase “por ahora, empezamos a volver”. Fue rechazada públicamente esa frase, incluso por su sector político, pero no sabemos si fue expulsado o no o qué tipo de sanción tuvo. Si la tuvo. En nuestro país, los medios, son tan curiosos que hay episodios que no tienen importancia y se mantienen días y días en el candelero, y lo importante y diría, hasta peligroso, como esas temerarias declaraciones, ya nadie se acuerda como transcurrió o si tuvo o no consecuencias para el autor de la frase.
O sea que me parece, y para nada soy paranoico, que deberíamos todos los demócratas, y me refiero a todos los partidos políticos que integran el Parlamento uruguayo y también a aquellos que no lo integran, a poner mucha atención, por lo que está pasando muy cerca nuestro, especialmente en Brasil, pero también en el mundo.
La sociedad uruguaya, es diferente a muchas. Así lo veo, y es diferente para bien. Nosotros vivimos a pesar de tener diferencias conceptuales en una sociedad pacífica. Se ve alterada muchas veces por el cambio de situación en lo relacionado con la seguridad. Episodios que son comunes en países importantes, para nosotros son graves y está bien que seamos sensibles al mínimo episodio de violencia.
Imaginémonos un instante qué pasaría en Uruguay si ocurriese lo que lamentablemente sucede en forma frecuente en EEUU, donde un loco, entra a un cine, una escuela, una facultad, y empieza a los tiros, matando tres o cuatro o diez personas. Sería la locura total.
En Uruguay lo más dramático en una escuela es que una madre agrede a una docente. Y ponemos el grito en el cielo, y felizmente hacemos eso, porque sea cual sea el tipo de agresión, la tenemos que rechazar con todas nuestras fuerzas.
Por lo tanto, volviendo al inicio, estoy un poco sorprendido por la falta de reacción y de respuesta con lo acontecido en Brasil, que salvo en fútbol, los quiero mucho.
