Por Mario Morosini
En primer lugar el emocionante esfuerzo de decenas de montevideanos que trabajaron en las mesas receptoras de votos por más de 10 horas. Vimos hasta ciudadanos mayores de 80 años haciendo su aporte. Quien presidía cada una de las mesas o integraban las mismas, era uno o dos funcionarios municipales, pero para que las mismas se pudiesen activar, debían estar presentes uno o dos vecinos, a manera de delegados. Y esos metieron como locos, un gran aporte sin duda.
Otro elogio que debemos trasladar es para los jóvenes. La nueva camada. Es bueno el entusiasmo por votar, algunos por primera vez.
Se superó en votos, elecciones del 2006 y 2013, no es un tema menor. En una jornada espléndida, para salir a pasear, existió importante número de vecinos que se acercaron a las mesas de votación y redoblaron la confianza en algo que tendrá que seguir creciendo, en la medida que se corrijan los errores.
Siempre dijimos que es la DESCENTRALIZACION la expresión más profunda de democracia. Donde la política partidaria está ausente, pero la política en su más pura expresión sí que está presente.
Porque política no es solo aquello de votar a un partido político o militar por él. Esa es una manifestación.
La política con mayúscula, es la posibilidad que tienen los vecinos, de votar por sus pares y además impulsar obras que ven como prioritarias para el lugar donde viven, trabajan o estudian.
Ahora claro, si todo es euforia, le erraríamos feo. Si no se llegó a los 100 mil votos, es porque se estuvo solamente en una participación aproximada del 7% de la población de Montevideo. Y eso no es bueno.
En relación a lo que venía pasando últimamente y especialmente en el ánimo que traducen los uruguayos hoy en día, se puede decir que la votación de ayer domingo resultó excelente.
El objetivo debe ser seguir creciendo en estas manifestaciones, que generalmente se dan cada 3 años.
Como es un proceso, y el mismo a pesar de tener algo más de 20 años -nos referimos a la descentralización- el ir creciendo y retomando la confianza, resulta alentador. Pero es mucho lo que hay que trabajar y rever.
“Abajo”, la gente hizo el esfuerzo. Ahora es el turno de los de “arriba”, que comprendan que la DESCENTRALIZACIÓN no es una palabra para teorizar, sino para ponerla en práctica.
Y si tenemos organismos como Concejos Vecinales, están para que tanto por parte de los municipios, o sea los alcaldes y los concejales municipales, pongan atención en los CV, y también la Intendencia con sus directores de áreas.
Y ni hablar de los Presupuestos Participativos. Si se vota y sale electa una obra, hay que hacerla y ejecutarla en los tiempos establecidos, y no como ocurre hoy, que por ejemplo la Plaza de los Olímpicos (Nuevo Malvin), se votó en el 2013 y todavía no se concluyó.
La confianza y el respaldo, se gana trabajando con seriedad. Sin duda la principal batalla es intensificar la pelea contra la burocracia que “vive y lucha” y vive y lucha en personas, en muchos casos, que se pasaron criticando la burocracia y cuando se sentaron en un sillón, le tomaron el gustito a un cargo, se transformaron en líderes de la burocracia y en algunos casos le agregaron un r a la primera r de dicha palabra.
Y los electos Concejales Vecinales, deben entender que son representantes de los vecinos, y no de la Intendencia o de algún otro organismo del Estado.
Veremos que sucede en el futuro. Lo cierto es que debemos estar contentos, no eufóricos, pero si alegres por haber recuperado en parte la confianza de la gente y ahora se tendrá que crecer más.
Y gracias a todos aquellos que en lo personal, nos dieron su apoyo, aunque el escrutinio se hará el martes en la noche.
