Guangzhou nos genera varias preguntas

Por Mario Morosini

La visita del Presidente Vázquez y una delegación uruguaya compuesta por ministros, empresarios, sindicalistas, deportistas, al enorme gigante asiático, China, con más de mil millones de habitantes, genera una serie de expectativas de futuro.

Estaría bueno que los medios de comunicación se ocupen de esta importante gira, aunque lo dudamos, distraídos con el robo del celular de la hija de Sendic o el cuerpo quemado que aparece dentro de un auto incendiado, tienen esas noticias, para la mayoría de los medios de comunicación del Uruguay, más importancia. Venden más.

Queremos simplemente detenernos en un detalle, intentando caminar por una ruta peligrosa, como es la crítica y por qué no la autocrítica. Lo peor que se puede hacer en el Uruguay, es decir una verdad que no guste. Enseguida el calificativo de loco o que estás fuera de la realidad o que sos negativo, aparece para evitar enfrentar lo que golpea los ojos.

Bien, la Provincia China de Guangzhou, que visitó la delegación uruguaya, y donde hubo importantes acuerdos y anuncios de futuros acuerdos, es de similares dimensiones a nuestro territorio.

Cuenta con 186 mil kilómetros cuadrados, contra 176 mil kilómetros cuadrados del Uruguay. Parejitos. La diferencia está en la cantidad de habitantes. Ellos son 75 millones. Nosotros, siendo generosos, algo así como 3 millones y medio.

Nos dirán y con razón, Uruguay apenas cumplió 200 años de vida, la historia de China es milenaria. No es un detalle menor.

Ahora bien, imaginémonos, por un instante que pasemos a ser 75 millones de habitantes. Está bien, alguien puede decir que podríamos disfrutar por lo menos a cinco Luis Suárez más. Y viva la celeste. Pero también tendríamos  más paros, más basura alrededor de los contenedores, más paredes pintadas, más gente tiradas en las plazas y en los resguardos de paradas de ómnibus, en fin, podríamos ser mejores en algunos rubros, como el ejemplo en la cantidad de Suárez, pero nos volveríamos locos si multiplicamos todos nuestros vicios.

¿Cómo funcionan ellos? Eso quisiéramos saber. Porque los acuerdos son importantes, las perspectivas de futuro también, ahora si no cambiamos la cabecita, los acuerdos se irán al diablo o mejor dicho los chinos rajarán para su país.

Siguiendo con esta reflexión, y para marcar las diferencias con los chinos, decimos que en pocos días más tendremos elecciones por Presupuesto Participativo y Concejos Vecinales (ejemplo de democracia y participación que merece ser elogiada y valorada), donde las elecciones últimamente, en algo tan importante como es esa expresión democrática, resulta con casi nula su receptividad en los montevideanos, votando en la última elección, algo así como 70 mil capitalinos, o sea  el 5% de la población de Montevideo. Algunos se preguntan por qué no votan más.

Y aquí viene parte de la realidad, que duele, a nosotros también nos duele. Bien, pensemos si en Guangzhou se proyecta no la remodelación de una plaza, sino hacer una plaza desde cero. ¿Cuánto tiempo pueden emplear? Y seguramente pensando que tienen algún burócrata en ciernes, hasta que lo detecten y le arranquen la cabeza desde el punto de vista laboral, digamos que demoran una semana en hacer la plaza. Pero es posible que la hagan en dos o tres días.

Nosotros, con el Presupuesto Participativo (PP), que en el 2013 entre las obras votadas estuvo la remodelación de la Plaza de los Olímpicos en Nuevo Malvín, casi tres años después se está llevando a cabo la obra y desde que se empezó (circulo todos los días por ese punto) veo moverse obreros, y da la sensación que no avanzan los trabajos o que van demasiado lentos. Y otra cosa, terminada la obra, ya me adelanto a decir, que como no hay cuidador ni conciencia de los vecinos, en poco tiempo, estará semidestrozada.

Por ahí debe estar la respuesta y buscar el por qué votan pocos y además, rezar para que antes de aumentar la población, cambiemos la cabecita.

Nunca me voy a olvidar el diálogo ante vecinos que tuve con la responsable en ese momento del Presupuesto Participativo. Nos informó que el PP pasaría a cumplirse cada dos años, porque con un año no daban los tiempos para culminar las obras votadas por los vecinos, por el tema de las licitaciones, etc., etc.

Le dije que eso era mentirse. Que si pasaba a realizarse cada dos años, tampoco alcanzaría el tiempo. Con Plaza de los Olímpicos y otros ejemplos más, quedó demostrado que no estaba errado.

El problema no es la licitación u otros trámites administrativos. El problema es la cabecita que debemos cambiar urgentemente los uruguayos.

De lo contrario nunca podremos tener cinco Luis Suárez.

 

2 Comments

  1. Comparto que debemos cambiar la cabecita, pero el ejemplo citado no seria el mejor.
    La principal diferencia es que en Guangzhou para hacer una obra en una plaza no se vota, el gobierno de esa ciudad decide que se tienen que hacer y se hace. Todo lo contrario pasa acá con las obras de los presupuestos participativos en donde mientras se presentan los proyectos y las obras se concretan pasan 3 años. Por lo que la diferencia es que allá las obras no las deciden los ciudadanos y acá si pero de una forma muy lenta.
    Por esto me parece que el ejemplo utilizado no seria el mejor, porque si seguimos con esa linea de pensamiento la mejor manera de que las obras se concreten de manera eficiente y rápido es sacando los presupuesto participativos.
    Considero que la baja votación en Montevideo no se debe ni a falta de comunicación por parte de la intendencia ni a falta de carácter democrático de la población, sino que a la gente no le interesan estos temas y consideran que de esas obras se tendrían que encargar el gobierno departamental que la población ya voto.

    1. Estimado Negro Albin, creo que está mal informado. El trámite que utilizan los vecinos para presentar una obra es de una semana, un mes, no es ningún impedimento. Por lo tanto, cuando el Presupuesto Participativo, digamos el proyecto se pone a votación y sale sancionado por la ciudadanía como es el que desean, ahí recién empiezan a correr los tiempos que usted dice. No antes. Y el ejemplo que puse es perfecto: la Plaza de los Olímpicos. Salió votada en el 2013, lo invito a que se de una vuelta por la plaza y me dice después, si en estos tres años en que no se hizo nada visible, los vecinos tuvieron algo que ver o atrasaron la obra. Lo que usted plantea es un error de desconocimiento o directamente no querer aceptar la realidad que golpea los ojos. gracias igual por la inquietud.

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