Por Eme Eme
Esta foto de El Observador muestra uno de los eventos vividos el sábado 3 de octubre en relación al Día del Patrimonio. Colas de más de dos cuadras para ingresar, en grupos reducidos, para visitar jardines y espacios protocolares de la Residencia de Suárez y Reyes, donde vive el Presidente Luis Lacalle Pou con su familia.
Paralelamente, en cuanto informativo radial o televisivo se escuchaba un día antes y durante el mismo sábado, al ministro de Salud Pública, Dr. Salinas, exhortando a la población a tener sumo cuidado, tapabocas, mantener la distancia, utilización de gel, etc.
No entendemos realmente lo que sucede en Uruguay. Por eso se nos ocurrió ese título, no creemos que sea porque existan criterios tan sólidos como se dice cuando vemos a diario, grandes contradicciones.
Hay momentos que nos invade la idea que hacemos todo lo posible por que el “bicho” nos camine por arriba.
Es triste escuchar críticas a la Marcha de la Diversidad y no decir nada de la Rural o mismo de este fin de semana de locos. Parecería que una comparsa lubola pone nervioso a algunos voceros pero no ocurre lo mismo con otros eventos.
Para nosotros todas estas manifestaciones con mucha asistencia de público, son realmente un riesgo que no se puede admitir. No son unos eventos buenos y los otros malos. Son todos de igual forma peligrosos.
Y los protocolos, algunas personas los respetan y otras no. Y ocurre en todos los ámbitos. Sea en un banco, una oficina, un trabajo, un parque, una manifestación o lo que sea.
Por ejemplo, volviendo a la foto, la visita al interior de la casa presidencial reunía todos los protocolos, pero 20 metros por fuera, la cola de dos horas y media y más de dos cuadras que hacía la gente, se salteaban todos los protocolos, por más que tuviesen la gran mayoría, tapabocas puesto.
En Brasil el sábado hubo, de los confirmados, más de 8 mil casos y más de tres centenares de fallecidos. En Argentina algo parecido, llegaron el sábado a 7 mil casos. O sea a pocos kilómetros el COVID 19 tiene un gran desarrollo.
Nosotros somos pocos, eso debe jugar a favor, pero no vemos esa responsabilidad de la que tanto se publicita por medios de comunicación que nos generan, cada día que pasa, más tristeza.
El jueves juega Uruguay. Los futbolistas están todos juntos el martes, o sea 48 horas antes del partido, viniendo desde Italia (caso Bentancur nada menos que desde Turín donde el domingo no se pudo jugar un partido), llegan desde España, desde Brasil, o sea, que si sumamos a los chilenos, que también juegan en el exterior de Chile, tenemos un repertorio de posibilidades mayúsculo. No hay cuarentena, y se diga lo que se diga, la impresión es que el fútbol, en este caso lo que prevalece es el señor dinero, y el aspecto humano queda relegado a un segundo plano.
Por eso decimos, Dios existe, vale para los no creyentes, y los uruguayos día a día lo estamos comprobando. De otra forma no podemos llegar a entender el por qué estamos tan bajos en el nivel de contagios.
Sabemos del inmenso esfuerzo del personal de salud y de los científicos que asesoran al Gobierno, lo demás…deja bastante que desear

