Por Lic. Jorge Scuro
Hoy mis nietos me despertaron deseándome ¡FELIZ DÍA DEL ABUELO! Enorme
alegría despertarme con sus saludos y risas, por teléfono, para no romper la
cuarentena. El 19 de junio de 1764 es el día del nacimiento de Artigas. Es
decir, hace 266 años, son muchos años para un pueblo tan joven. Tenemos casi
la misma edad que él como nación oriental. Lo recordamos durante muchos años
con un feriado en serio. El “ritmo del progreso” nos llevó a celebrarlo como
un feriado laborable. (Es decir esos feriados anodinos, que uno pregunta
¿qué se celebra? Y son escasos los que aciertan a responder)
Antes se recordaba en las escuelas y liceos, hoy la pandemia los tiene
cerrados. Pero revive como el día del abuelo, bienvenido sea. Lo que importa
es recordar a aquel hombre extraordinario que nos gestó y dio nuestra razón
de ser, no como país sino como pueblo reunido e identificado con un pasado y
un legado aún presente para el futuro, para nosotros y nuestros nietos. Él
encarnó y vivió la orientalidad, de ahí venimos. Pero su proyecto no se
encerraba en nuestros actuales reducidos límites. Su visión se extendía por
toda la América Hispana.
Artigas viene del fondo de la historia y es actual hoy. Otros grandes
héroes siguen siendo recordados, pero como aquellas cosas del pasado que
apenas nos dan un tibio vínculo de nostalgia.
Artigas vive en nuestra realización actual y también en el proyecto a
desarrollar.
Fue muy claro en definir nuestra INDEPENDENCIA de cualquier poder
extranjero, sea España o Portugal. No se detuvo a considerar la importación
de monarquías europeas o creadas de mitos indígenas, al estilo Belgrano y
otros contemporáneos de toda América. Quería América para los americanos y
aquellos europeos que se avinieran a integrarse a esta nueva realidad
republicana emergente. Su proyecto de constitución no la copió de los
modelos monárquicos, autoritarios e imperialistas europeos. Recogió lo mejor
de la inspiración federal del Norte pero sin contaminarse de la segregación
racial y plutocrática.
Concibió una REPÚBLICA DEMOCRÁTICA, a diferencia del proyecto monárquico de
San Martín y el imperialista de Bolívar. Estos grandes personajes ayudaron a
independizarnos del sistema político español, pero mantenían la vigencia de
su organización política y estructura piramidal.
San Martín y Bolívar fueron militares de carrera. Frecuentaron las mejores
escuelas europeas en su juventud y se inspiraron en los modelos militares
napoleónicos. De aquel Napoleón, hijo traidor de la Revolución Francesa. El
despliegue imperial y militar los fascinó.
Artigas no consiguió sus grados en la Academia Militar. Desde adolescente y
joven se relacionó con los indígenas, gauchos, criollos y matreros. Los
conocía bien y ellos lo reconocían como Padre y Conductor. Era su GENERAL,
con título aportado por su valentía, honradez y comprensión de sus
necesidades actuales y los mejores proyectos de futuro. Era hombre de estar
en el frente de batalla, no en la retaguardia enviando mensajes a sus
tenientes. No perseguía a sus adversarios fuera del campo de batalla. No
utilizó la venganza, ni la insidia, ni la traición, ni el espionaje. Iba de
frente, los suyos lo sabían.
Aquellos héroes de uniformes y alabanzas hoy quedan relegados. Artigas sigue
presente en los gestos que realizó en el corto período de diez años de
apogeo, dentro de sus 86 años de vida.
La guerra no lo cegó, lograba ver lo necesario para el día después. Las
necesidades del pueblo y sus mejores ilusiones. Su reglamento de tierras,
el de navegación y puertos. Sus directivas para la educación de los niños y
la regulación de la convivencia en la ciudad y la campaña. La necesaria
organización política de los pueblos para el mejor desempeño de la
democracia ejercida por los ciudadanos. El respeto de las libertades civiles
y religiosas.
Por esto fue traicionado. Los porteños lo dejaron caer ante la invasión
portuguesa. Hubo traidores cercanos en los momentos difíciles, pero su
propuesta sigue vigente.
Es muy bueno que nuestros nietos nos despierten para saludarnos en el día de
aquel oriental que es la mejor expresión de una patria unida, realizada y
plena para todos.

