Bienaventurados los traidores, porque vivirán más que los mártires
Simón el Apóstata
Por Hugo Bervejillo
Qué poca cosa es un papel en una casa! Un simple papel, un papel escrito. Y mucho menos, un papel en el mundo, compitiendo con millones de toneladas de otros papeles. Sin embargo, algunos de ellos tienen el poder de cambiar las cosas, cambiar los conceptos, cambiar la historia. Y desautorizar a otros papeles anteriores. Papeles terribles, papeles ocultos.
Pero esencialmente, un simple papel.
Desde hace años, Estados Unidos viene desclasificando documentos de diversa índole, que fueron en su momento, papeles secretos. No todos nos llegan, porque hay organizaciones ávidas de estudiarlos para encuadrarlos en su momento histórico, para explicar mejor lo que antes no se podía explicar, porque no se sabía que existía.
Algunos papeles nos llegan después de muchos años, cuando ya están debidamente asociados a otros papeles, y entonces nos cuentan una historia.
En 1922 el señor Averell Harriman viajó de Nueva York a Berlín, y allí fundó con socios norteamericanos y alemanes la UBC (Union Banking Corporation). Dos años después, estableció una sucursal en Manhattan, celebrando, al mismo tiempo su asociación con el Bank voor Handel, empresa de la familia Thyssen, de Holanda. Esta asociación de bancos proveería de fondos a empresas alemanas en expansión. Su presidente fue George Walker, y el vicepresidente, su hijastro Prescott Bush. También figuraba como accionista Sam Bush, padre de Prescott. Este Banco pasó a integrar un grupo más grande- un emporio financiero-, que fue la German Steel Trust, organizada por Clarence Dillon, de Wall Street, que creía en el porvenir industrial alemán. (Prescott Bush pidió la mano de la hija de su Presidente Walker- Dorothy- y se casó con ella)
Esta empresa fue la que en definitiva financió el ascenso y consolidación de Adolf Hitler. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la UBC proveía de combustibles, armas y municiones al ejército alemán y también de combustible al ejército ruso, cuando el terrible invierno les cortaba algunas vías de comunicación.
Prescott Bush tenía un hijo de 18 años- George Walker, por el padrastro y suegro de Prescott-, que entrenaba como piloto naval, pero encontró la manera de evitar su envío al frente de batalla.
También la UBC tentó instalarse en Wall Street y sus abogados fueron los hermanos Allen y John Foster Dulles, que más tarde fue Secretario de Estado.
En octubre de 1942- en plena guerra-, el gobierno de Estados Unidos (era Presidente Franklin D. Roosevelt), ordenó la confiscación de todos los bienes de la UBC. El documento decía:”Todas las acciones son propiedad de la familia Thyssen y su propiedad nacional (…) de un país enemigo”, pero se permitió negociar sus acciones a los socios norteamericanos, y ésta fue la parte oculta de la historia. No era necesario que perdieran dinero.
Terminada la guerra, Foster Dulles le dio una mano a Prescott Bush, y éste pudo acceder a una banca en el Senado, desde donde empezó a instruir para la carrera política- y también para el negocio de la guerra- a su hijo George Herbert Walker Bush, aunque, por haber fallecido en 1972, no llegó a verlo como Director de la CIA (en 1976), ni tampoco como Presidente (en 1989).
Éste- fundador, a su vez, de una compañía petrolera- llevó a su país a la Guerra del Golfo, para apropiarse de otros pozos petrolíferos-, pero siguiendo la tradición familiar, evitó que su propio hijo- George Walker- fuera enviado al frente de batalla, aunque sí alcanzó a verlo convertido, a su vez, en el 43er. Presidente de los Estados Unidos (en 2001) organizando sus propias guerras.
A todo esto condujo un expediente desclasificado.
Un simple papel.

Adolf Hitler, Prescott Bush, década del ´30

