Uruguay tiene el orgullo de haber sido el primero de los países Latinoamericanos en contar con una ecoescuela ubicada en el balneario Jaureguiberry. Comenzó a funcionar en abril del 2016 y sería, cuando se retomen las clases, el cuarto año que se dictan cursos. Recibe energía mediante paneles fotovoltaicos y molinos de viento.
El sueño se ha convertido en realidad: Decíamos que está ubicada en el balneario Jaureguiberry (Canelones). Se construyó con la técnica de las casas Earthship, creada por el arquitecto estadounidense Michael Reynolds, que sólo usa materiales reutilizados como neumáticos y botellas de vidrio.
La construcción de la ecoescuela demandó sólo un mes y medio y se usó un 60 por ciento de materiales reciclados: 2.000 neumáticos, 5.000 botellas de vidrio, 2.000 metros cuadrados de cartón y 8.000 latas de aluminio, la mayoría recolectadas por los vecinos, que participaron activamente en el proyecto. También contó con la colaboración de un grupo de alrededor de 200 personas de diversas edades y de más de 30 países de origen.
El establecimiento educativo tiene 270 metros cuadrados y recibe energía mediante paneles fotovoltaicos y molinos de viento. Entre las ventajas de este modelo constructivo se destacan la posibilidad de generar energía eléctrica, calefacción, agua corriente y alimentos orgánicos. A la escuela concurren alrededor de 45 niños, quienes reciben una formación educativa basada en el cuidado del medio ambiente e incluye la reutilización de desechos y el uso inteligente de los recursos naturales

