Por Mario Morosini
Cualquier ser humano, si durante casi 25 años un tema lo maneja de una manera y no consigue despegar, es por dos cosas:
a) El producto o lo que hace no es bueno
b) La forma de presentarlo no es la adecuada
En relación a los Concejos Vecinales, donde luego de cada elección se comprueba que la ciudadanía de Montevideo le da la espalda, alguien debe ponerse a pensar que una de las dos opciones, la a o la b, tal vez ambas, no estén en el imaginario, sentir, de la población.
En la última elección, si bien hubo un repunte, se debió al Presupuesto Participativo, ya que a nivel de los votos de los Concejos Vecinales, la participación de los capitalinos, estuvo por debajo del 4%.
Para nosotros es luz roja. Ya no amarilla, ni naranja con pecas como afirma un relator de fútbol.
Ahora bien, se inicia el nuevo proceso para sustituir al Concejo Vecinal anterior, que terminó, en general, el período sin número para hacer funcionar los plenarios e incluso algunos Concejos Vecinales absolutamente diezmados, y con lo primero que se encuentra es con el RECESO.
Por lo tanto la elección fue el último día de octubre pero el trabajo en sí se iniciará recién a mediados de febrero. Fue insólita la demora de la puesta en práctica de los nuevos Concejos Vecinales, cuando el decreto es bien claro, “el nuevo Concejo Vecinal debe ponerse en funcionamiento a la semana de conocerse los resultados”. Eso fue el 7 de noviembre, tuvimos despedidas, recibimientos, etc. pero de trabajo, nada o poco. Más en algunos lados siguieron funcionando los Concejos Vecinales que habían cesado.
Es posible que alguna comisión, especialmente la de Carnaval esté en actividad, y que exista la posibilidad de tener una mesa provisoria, aunque en los hechos, como es el Plenario el que decide y éste desde el 30 de octubre hasta casi la segunda quincena de febrero se reunió una vez, más que nada para conocerse las caras, o tomar la decisión de trabajar en alguna comisión, poca cosa más se pudo realizar, determinando -por lo menos es la sensación que me queda- que la burocracia del templo de Av. 18 de Julio y Ejido, baja inexorablemente pasando por los Centros Comunales Zonales y se traslada a los Concejos Vecinales, donde éste no adquiere AUTONOMÍA sino que se adapta rápidamente al ritmo que impone la Intendencia. Esa es la sensación y también la realidad, no hagamos gre, gre, para decir Gregorio.
Uno de los temas que nos preocupan son las contrapartidas. Se conoce poco cuáles son los acuerdos establecidos. Hay clubes, instituciones, que usufructúan predios municipales, algunos de mucho valor y la contrapartida que ofrecen es mínima.
En la costa es bien notorio. Ese es un aspecto. Si hiciéramos una comparación a nivel nacional, podríamos ejemplificarlo con los establecimientos militares. Grandes canchas, enormes predios, lugares cuidados, y la chiquilinada, mirando desde afuera, deambulando y en época de vacaciones sin ningún tipo de rumbo. Nos referimos a los barrios más golpeados, no es igual con aquellos sectores de la población donde curiosamente en esos lugares donde se ocupa por parte de una institución, un predio municipal, puede acceder quien sus posibilidades económicas les permite pagar a sus hijos una cuota. ¿Y qué peso tienen las contrapartidas?
En mi caso personal tiré varias ideas, por ahora casi diría no hubo eco, y son cosas que permitirían una evolución. Pero el NO, o en esta etapa de RECESO, el silencio es total, por lo tanto, se podrán amontonar las ideas en la cabeza, aunque sin posibilidades ni siquiera de instrumentarlas y tiro algunas, simplemente algunas, como para ir observando que no digo ningún tipo de disparate. Sino que manejo la realidad en forma descarnada, sin buscar culpables, simplemente alertando de la necesidad de cambiar el formato, la manera de actuar especialmente en el futuro.
1) Peatonal Orinoco: hay buena respuesta de comerciantes, pero…..
2) Comisión Carrasco y Punta Gorda. Uno de los objetivos podría ser el arreglo del centro comercial de Gral. Paz. Sin delegado en dicha comisión, se nombrará en febrero, podría ser…
3) Posibilidad de intrumentar stand en los locales de Carnaval, mismo en el Teatro de Verano, donde concurre en el mes y medio que dura la fiesta de Momo mucha gente y realizar un intenso trabajo de marketing para no sólo hacer conocer a los Concejos Vecinales, sino recibir propuestas e inquietudes de los vecinos. Sería mucho mejor que gastar los miles de pesos en publicaciones, folletería, que duermen en los mostradores de los CCZ.
Podríamos seguir. El tema de la seguridad o la convivencia, por ejemplo.
Nos preguntamos, siempre estableciendo que podemos estar equivocados, no somos dueños de la verdad, ¿no hay infinidad de temas pendientes o a resolver que determinan que el concepto de RECESO se tenga que variar sustancialmente?
No entendemos entonces qué se está esperando para cambiar radicalmente el funcionamiento y la presencia de los Concejos Vecinales, si no se hace, me temo que en la próxima elección voten menos que el 3% de la población de Montevideo.

Ls descentralización impulsada por Tabré Vázquez en su pasaje por la IMM, fue una excelente idea.
Como tal, fue presentada con sus primeros lineamientos; seguramente se esperaba que la práctica produjera los ajustes y siguientes avances.
Los Concejos Vecinales siempre fueron considerados autónomos. La IMM, los apoyaba y cobijaba.
La burocracia administrativa y algunas parcelas de poder, han desdibujado el accionar de los Concejos, al punto de que en los hechos, resultan subordinados a las decisiones de la IMM. Luego nadie debiera asombrase del poco apoyo que reciben de los votos ciudadanos.
Lo que plantea Morosini es muy sensato.
¿Quedará a nivel de la IMM alguien sensato y sin compromisos sectoriales como para impulsar una verdadera política participativa a través de los Concejos Vecinales?