Hace pocos días llegaron dos nuevos camiones. Un adelanto de los que vendrán. Se reúne casi semanalmente la comisión que estudia el tema de la limpieza, objetivo principal de la actual Administración del Intendente Daniel Martínez. Se firmó un convenio por todo el período de la actual Administración muy publicitado, precisamente con ADEOM. No obstante, hay amenaza de paros y ya se resintió el servicio.
La noticia que trascendió es que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo rechazó una demanda iniciada por Adeom contra la Intendencia de Montevideo (IMM) por sancionar a 51 funcionarios que realizaron un paro desacatando un decreto de esencialidad dictado en diciembre de 2010 por el entonces presidente José Mujica. El decreto se aprobó tras comprobarse un riesgo sanitario causado por 7.000 toneladas de basura acumulada en las calles. Dos días más tarde, militares salieron a las calles a recoger basura. Eso fue en la Administración de Ana Olivera.
El fallo, que fue emitido el 17 de mayo de este año por el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y no puede ser apelado por Adeom, señala que el derecho de huelga puede ser limitado si se considera que este puede afectar otros derechos establecidos en la Constitución como la vida, la salud o la seguridad de los habitantes.
El pedido de decreto de esencialidad fue el primero solicitado por la izquierda en la historia de la IMM, con la paradoja que fue pedido al Gobierno por una dirigente comunista como lo es Ana Olivera.
Nos parece, modestamente, que la ciudadanía no soporta más este tipo de funcionamiento. Sin entrar en un análisis profundo, de quien tiene o no la culpa, a los contribuyentes les parece imposible que en casi 25 años de Administraciones de izquierda, jamás exista un acuerdo real. Firmar acuerdos es sencillo. Difundirlos también. El problema es que no se cumplen.
A la ciudadanía, le cuesta entender que todos los directores, responsables del área de limpieza no se puedan poner de acuerdo con este sector del funcionariado. Es imposible que eso no ocurra. Que se equivoque un director, un Intendente o quienes pasen por esos cargos de responsabilidad, es posible que ocurra una vez, dos veces, hasta tres veces, pero ha sido una constante.
Por lo tanto, estaría buenísimo ir a un plebiscito entre los ciudadanos de Montevideo, para ver si quieren seguir con este sistema o pasar a ejecutar el servicio por el que se pagan impuestos, a manos privadas.
En VECINOS, estamos casi seguros que ir a un plebiscito sería sano para todas las partes y profundamente democrático.
