Por favor vai embora
A minha alma que chora
Está vendo o meu fim
Fez do meu coração
A sua moradia
Já é demais o meu penar
Y me puse a escuchar a Vinicius de Moraes. Siento una tristeza enorme. Sé que este es un espacio apolítico. Lo sé. Pero hay cosas que no se pueden callar. Tremendo lo de Brasil. Alguien dice en este paisito “que lo sucedido en Brasil está en el marco de lo constitucional”, como si eso fuese todo. Y quienes llevaron este atropello son, la gran mayoría, investigados y manchados por la Justicia a la que ellos invocan.
Ahora los brasileños tienen a un triste Temmer de presidente. Pobres norteños. Pobre América.
Algo extraño pasa en América. Ahora son todos corruptos. Somos todos corruptos. Y van cayendo los presidentes, uno a uno, por distintas vías, sin que se dispare un tiro, a diferencia de como ocurrió en la década infame de los 70, pero con igual objetivo.
Hoy el mundo de la comunicación, el ablande intelectual, en repetir que José o María son corruptos, mil veces, millones de veces, al final todos nos convencemos que son corruptos.
En el camino quedan los millones de brasileños que salieron del hambre, de la miseria.
Cada día me siento más orgulloso de ser uruguayo. Este es un país diferente. No tiene ningún certificado que determinadas cosas no nos terminen pasando. Nos sucedió precisamente en la década de los 70
Pero aun así somos diferentes, gobierno y oposición, se sientan alrededor de una mesa. No importa cuál sea el gobierno, colorados, blancos, frenteamplistas, tenemos obviamente grandes diferencias, pero apostamos todos a la democracia, eso para los uruguayos es sagrado.
Nadie dice que no existan personajes oscuros. Pero nuestro pueblo, no sabemos si es porque somos pocos, pero estamos un paso más adelante del resto de nuestros hermanos de América. Ojalá sepamos cuidar ese privilegio.
Y una vez más, qué tristeza nos da Brasil.
