Por Mario Morosini
A fin de octubre se votan los nuevos Concejos de Vecinos. Por esta publicación, VECINOS, nos presentaremos para intentar salir electos, siempre y cuando nos voten. Y por eso desarrollamos algunas propuestas. La idea que tenemos, para que nadie se llame a engaño y si vota por nuestra persona, sabe que lo hace por una determinada idea, propuesta, no por la persona sino por la idea que tiene esa persona.
Sería interesante, que los demás candidatos a Concejales, planteen su idea. Tienen este mismo espacio para desarrollar sus propuestas. No sabemos en la zona 7 (Buceo, Malvin, Nuevo Malvín y Punta Gorda) quienes son los vecinos que desean integrar el futuro Concejo de Vecinos.
El actual Concejo Vecinal termina su mandato a fines de octubre, concretamente a mediados de noviembre, hizo y trabajó en muchos proyectos. Seguramente el que quedará marcado para siempre, es la reformulación de Villa Yeruá y la recuperación de un terreno próximo transformado en plaza o espacio público. Ahora está trancado, pero seguramente cuando logre sortear la última valla burocrática, a fines de año o principios del año que viene, tendremos un punto turístico de gran atracción, como será sin duda el Museo que se levantará en Villa Yeruá, homenajeando al tango, la hípica y Gardel.
O sea un gran logro del Concejo Vecinal saliente.
¿Qué proponemos nosotros o qué objetivo tenemos para pretender integrar el Concejo Vecinal? Muy simple, seguir transitando ese camino de mejoras para la zona.
Por ejemplo: contamos con 4 subzonas, Nuevo Malvin, Buceo, Malvin y Punta Gorda. Lo que se debería de hacer o trazar como objetivo el próximo Concejo Vecinal es generar una obra de importancia para cada una de las subzonas.
Ahora bien, no puede ser que sea el Concejo Vecinal quien la decida, debe surgir del interés de los propios vecinos.
Sería interesante en la subzona Punta Gorda contar con un Centro Comercial ordenado, dinámico, con actividades, prolijo, incluso con una semipeatonal, para un par de días o todos los días, un lugar o punto donde, por ejemplo, puedan parar ómnibus con turistas que vienen de los cruceros.
Pero esa es una idea personal. ¿La querrán los vecinos y los comerciantes? No lo sé, pero es lo que hay que conocer. Porque si no están de acuerdo, no puede llevarse adelante y en lo que sí se debería hurgar, es lo que realmente necesitan los vecinos.
Porque un Concejal Vecinal, que además tiene que trabajar en conjunto, no sólo con sus compañeros concejales de la subzona, sino con todo el Concejo Vecinal, debe entender que las movidas no pueden ser “caprichos” personales, sino que tienen que surgir de la gente.
Por eso en otras columnas de opinión decíamos que “todo con la gente, nada sin la gente”. Y también hemos escrito que discrepábamos con el Organigrama del Concejo que había presentado la Intendencia porque
omitía precisamente a la base de la pirámide, donde en la parte superior está el Plenario del Concejo, y en la parte inferior las comisiones que integran el Concejo. Y le falta la pata fundamental, la verdadera base, el motivo fundamental de la existencia de un Concejo Vecinal, que son los vecinos.
Si no existe una fuerte relación entre el Concejal Vecinal y los vecinos entonces no tiene razón de ser.
Hoy se sufre notoriamente esa falla. La gran mayoría de los Concejales Vecinales de los 18 Concejos, no son conocidos por sus vecinos. Más algunos no funcionan y otros lo hacen con 8 o 10 integrantes de los 30 electos.
Han pasado horas en reuniones, en Plenarios desgastantes, en trabajos de Comisiones, pero no tienen lo principal, el contacto con el vecino.
El contribuyente, porque un vecino es un contribuyente, no sabe en general para qué sirve un Concejo Vecinal. Por algo la votación no supera en la actualidad los 70 mil votantes, de una población de un millón 300 mil.
Sabemos que muchas de estas reflexiones no gustan. Especialmente en los Concejales que dejaron horas de su vida trabajando y me consta que así lo hicieron y hay realmente que agradecerles porque no solamente son honorarios, sino que tienen que poner de sus bolsillo para poder participar, sea en locomoción o mismo el tiempo que emplean.
Pero el tema es tratar de comprender que al término de un ejercicio, que dura entre dos años y medio y tres años, los Concejales Vecinales tienen que ser conocidos, pero no por ser figuras o estrellas, sino porque han estado trabajando con la gente, buscando encontrar soluciones.
Sabemos que un Concejo Vecinal no tiene potestad para ordenar una obra (y eso es un error de la descentralización), la decisión política la tiene el Municipio, el Concejo V ecinal solamente plantea el tema con las soluciones correspondientes. Si el Municipio no las acepta, el vecino, en ese caso, también debe saber y conocer cuáles son los argumentos o fundamentos, para que algo que se quiere llevar adelante se TRANCA, y al dar a conocer esa resolución del Municipio (tercer nivel de gobierno) o mismo de la Intendencia, la posición del Concejo Vecinal queda libre de “culpa” y no como sucede muchas veces, y ha sucedido, que por no tener ese contacto permanente con el vecino, queda el Concejo Vecinal como el responsable de que una obra no llegue a buen fin.
Por acá viene la idea, se podrá discrepar. Obviamente. Pero de salir electo, en función de estos criterios es que voy a trabajar.
