Por Eme Eme
En fútbol hay que mirar todo. Y en este tipo de competencias, donde se juega cada tres o cuatro días, el primer objetivo que se tenía claro, era estar entre los cuatro primeros del grupo de cinco. Para lograr ese objetivo, había que clasificar en la serie y luego ganar el partido de octavos y después…se verá. El quinto de la serie que le tocó a Uruguay quedaba eliminado, como le ocurrió a Bolivia. Luego en octavos vienen los partidos donde el que gana sigue, y quien pierde retorna a su casa.
Entonces el segundo objetivo, además de clasificar entre los cuatro primeros de la sería, era justamente evitar salir cuartos, para evitar en octavos enfrentarse al dueño de casa y casi seguro candidato a quedarse con el título de Campeón de América que es Brasil. O sea si se avanza, enfrentarlo recién en la final del torneo y ahí, juegan muchas cosas.
También en el partido ante Paraguay había otros aspectos a tener en cuenta. Lo que genera la seguidilla de partidos y el calor reinante más los viajes de ciudad en ciudad y planteles (todos) con carencias físicas producto que la mayoría de los futbolistas vienen de haber terminado las ligas de fútbol donde militan y algunos de ellos todavía sintiendo secuelas de haber sufrido el COVID 19, se tenía que privilegiar la parte física.
Y el maestro junto con su cuerpo técnico, actuaron con la capacidad que los caracteriza. Imposible criticar su inteligencia, se podrá estar en desacuerdo con algún cambio o mismo algún planteo táctico, pero si algo ganó este cuerpo técnico es demostrar que siendo un fútbol tan pobre, como es el nuestro, con inteligencia y mentalización de los integrantes del plantel, haciéndoles comprender que representan un país, una sociedad, se puede ganar la consideración del mundo. No se trata solamente de ser campeones en un torneo. Eso es circunstancial. Se trata de ser respetados, como lo ha sido en esta década la selección celeste.
Entones ante Paraguay había que ganar o empatar. Evitar perder. Perdiendo estaba igual en octavos pero tenía que enfrentar el próximo viernes a Brasil. Empatando o ganando ya los rivales no dejan de ser complicados, pero con mucha mas chance de derrotarlos, aunque partido son partidos.
Se ganó a Paraguay con un gol de penal convertido por Cavani y nos tocó en suerte Colombia, al quinto día de desanso, o sea el sábado a las 19 horas. Linda chance.
Se les pudo ganar a los guaraníes por mas goles, es cierto. Fue la celeste muy superior, también es correcto. Dominó el juego diríamos a voluntad. Y se cuidó el físico de varios jugadores.
Suárez que viene averiado, para nosotros por una notoria renguera y fuera de forma, ingresó faltando 20 minutos, pensando en el rival de octavos, más que en Paraguay y sustituyó a Cavani, pieza fundamental en el ataque, con el mismo propósito de cuidarlo.
Algo parecido se dio con el capitán Godín. Sintió un dolorcito en un tobillo y lo sustituyó quien demuestra que la titularidad le caería muy bien, que es Sebastián Coates.
Federico Valverde tenía amarilla. No podía sumar una tarjeta amarilla mas de lo contrario no podría jugar en octavos. Y cualquiera que observó con atención el juego, Federico no peleó una sola pelota, se dedicó a jugar y marcar en posición.
Al no jugar de titular Luis Suárez, lo que hizo el maestro fue poblar el medio del campo con jugadores hábiles. Gran trabajo nuevamente de Vecino, mejoró mucho Nico de la Cruz que no había rendido en los tres primeros juegos, donde marcó, quitó, y se lanzó al ataque con decisión, elaborando buenas jugadas con De Arrascaeta, otro que elevó el nivel.
Si le sumamos a esos dos buenos futbolistas las virtudes técnicas de Bentancur, otro de gran rendimiento, y el propio Valverde mas Vecino que es el eje del medio campo, se terminó generando un fútbol de muy buen nivel técnico, donde las demás piezas también se adaptaron con facilidad, tanto Viñas por izquierda como Nandez, el menos técnico pero mas pujante, formando circuitos de muy buen fútbol.
Paraguay se sintió molesto. Su principal virtud es el cuerpo a cuerpo, el choque. Tradicionalmente los partidos entre Paraguay y Uruguay son muy físicos. Anoche los celestes dejaron lo físico de lado y emplearon la técnica al máximo. Dio resultado.
La falla estuvo nuevamente en la definición. En este torneo, en los cuatro partidos jugados, Uruguay debe haber generado no menos de 20 opciones de gol. Pudo concretar solamente cuatro goles y una de ellas de penal. Incluso venía con sequía de los últimos juegos por eliminatorias. Es lo único que nos preocupa. Plantel hay, futbolistas de recambio también.
Y la duda final que se nos planteó en este juego ante Paraguay y viendo el buen nivel a Valverde, Vecino, Bentancur, De la Cruz y De Arrascaeta ¿tiene lugar de titular Suárez? Confieso mis dudas, aunque reconozco que puede hacer un gol en cualquier momento.
Hoy escuchaba un chiste que me hizo gracia. “Estamos sufriendo una tormenta de viento en este invierno uruguayo, que nos hace acordar a Suarez cuando sopla ante una falla propia o lo que cree falla arbitral”
El viento y tiempo feo nos cansa, nos aburre, esperemos que no nos suceda lo mismo con Luisito que tantas alegrías nos vino generando en los últimos 11 años.

