Para los uruguayos en general, la voz de Alfredo Zitarrosa, es única. Es muy difícil que un compatriota no se emocione con quien fuera definido por muchos como “la voz de otro hombre”
Decir de su vida, de todo lo que nos regaló sería repetir y pensamos que nada sobre el Zita se dejó de decir. Solo queda seguir escuchándolo y disfrutándolo. Cumplió, para nosotros sigue cumpliendo años, el 10 de marzo 85 años.
Para qué seguir escribiendo si Eduardo Galeano tiene líneas geniales de gran Alfredo Zitarrosa.
El cantor (Eduardo Galeano)
Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo, su amigo Juceca subió con él hasta los portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites.
Y cuando volvió, nos contó lo que había escuchado.
San Pedro preguntó nombre, edad, oficio.
–Cantor– dijo Alfredo.
El portero quiso saber: cantor de qué.
–Milongas– dijo Alfredo.
San Pedro no conocía. Lo picó la curiosidad, y mandó:
–Cante.
Y Alfredo cantó. Una milonga, dos, cien.
San Pedro quería que aquello no acabara nunca.
La voz de Alfredo, que tanto había hecho vibrar los suelos, estaba haciendo vibrar los cielos.
Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja.
Y ésa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios.

