Hace poco escribimos sobre la necesidad de controlar a los perros. Por supuesto que no nos tiraron con flores. Y parecería que cuando escribimos sobre estos temas, significa para algunos fanáticos de los perros, que se nos considera automáticamente enemigos de ellos. Pero no logran entender, que los espacios verdes, la ciudad no es de los perros sino es de la gente.
El pasado feriado 18 de julio. Una día hermoso, aunque frio, una madre lectora, con su niño, pasó nervios, porque el espacio en el Parque Baroffio estaba ocupado por 8 perros sueltos, sin bozal. Es cierto, no mordieron al niño. También es cierto que se peleaban entre ellos y más cierto aun es que el dueño o los dueños, no logran comprender que no pueden estar causando molestias, aunque a ellos les parezca que son perros mansos.
Claro, la culpa en parte es de los propietarios de los canes, pero sin duda lo es quienes deben ejercer un control en los espacios verdes. Poca esperanza podemos tener cuando se les ha dicho en otro tema, a las autoridades municipales responsables de esta área, que no pueden venir a practicar los equipos de fútbol profesional en sus diferentes categorías al Parque Baroffio y no nos han dado corte en absoluto.
Si no controlan eso, menos esperanza tenemos que controlen la circulación de los perros y como se apropian de los paseos públicos. Hace unos meses sacamos la información, ingenuamente, de los lugares donde los perros podían estar sueltos, de poco sirvió, porque podrá salir la comunicación, pero si nadie lo hace cumplir o controlar, es todo inútil.
