Por Pompidio
Ya hay tres parciales de Nacional ante la Justicia. El presidente tricolor, Sr. Rodriguez, declaró ante el juzgado que son falsas las acusaciones de uno de los hinchas que decía que las 33 banderas las habían guardado siempre en la sede de la Av. 8 de Octubre. Ese hincha que dijo que luego las había tenido que trasladar a su domicilio donde la policía las encontró, era integrante de la Seguridad de Nacional y cobraba mil pesos por partido.
Estos episodios no ayudan en nada a todos los esfuerzos que se hacen para erradicar la violencia en algunos partidos de fútbol en nuestro país. Luego, periodistas que poco tienen de periodistas por cierto, salen en la radio o en otros medios de prensa a realizar reflexiones contra la policía, pretendiendo o pensando que la policía en los estadios impediría este tipo de delincuencia.
Nacional tiene gente que está en la seguridad. No obstante en el partido ante Lanús, se desplegó por unos minutos enorme bandera aurinegra que tomó la televisión y eso fue lo que determinó la futura investigación. Nadie controló el ingreso de dicha bandera que por cierto era bastante larga. Así no se puede seguir.
El hincha del Club Nacional de Football detenido luego de que se le incautaran 33 banderas de Peñarol robadas en su casa apuntó contra cuatro dirigentes del club en su declaración ante la Policía. El hombre dijo que estaba custodiando las banderas a pedido de algunos dirigentes de Nacional, informaron fuentes vinculadas al caso a El Observador. Según su declaración ante la Policía, las banderas estaban en la sede del club hasta que la Justicia procesó a más de una decena de hinchas por el homicidio de un parcial de Peñarol en Santa Lucía, durante los festejos del club, el 28 de setiembre del año pasado.
Luego de que esos hinchas fueran procesados, dirigentes de Nacional solicitaron al hincha que llevara las banderas para su casa, para que no siguieran en la sede, según dijo ante policías. Antes de ir a Santa Lucía, los hinchas se habían juntado en la sede del Club.
Según supo El Observador, el hincha, que permanece detenido, es colaborador del club en temas de seguridad, por lo que cobra unos $ 1.000 por partido. Su tarea, que es coordinada por el referente de la barra, Marcelo «el Sapo» Sosa, es hablar con los hinchas para evitar situaciones de violencia y hacer un reporte a la comisión de seguridad luego de finalizado cada encuentro, según contó una fuente El Observador.
