Francisco está entre nosotros y mandó a los palos colaboradores

Apenas pisó tierra uruguaya, fue esposado Francisco Sanabria, propietario del Cambio Nelson y le colocaron chaleco antibalas. Y es lógico, el hombre empezó a abrir la boca frente al juez Marcelo Souto y el fiscal Rodrigo Morosoli. Como consecuencia de sus primeras declaraciones la Justicia, detuvo y quedaron incomunicados, el gerente general del Cambio, Nelson Calvette , el ex presidente del BCU, Humberto Capote, que ofició como Contador de los negocios de Sanabria, y  fue quien avaló la apertura del Cambio Nelson a fines del siglo pasado en su calidad de presidente del Banco Central, para que empezara a operar el padre de Francisco, el ex senador Sanabria.

Y además de Calvette y Capote, también están incomunicadas dos contadoras que gestionaban la empresa.

Hoy sábado seguramente se expedirá parcialmente la Justicia, se sabrá si todas estas personas involucradas son consideras culpables o inocentes. Que estén detenidas e incomunicadas no significa que sean culpables. De cualquier forma el Juez Souto tiene 48 horas para tomar una decisión sobre la responsabilidad de los involucrados.

La situación de Calvette y Capote es complicada, porque según trascendió, Sanabria declaró que eran personas de su total confianza y que estaban al tanto de la operativa del cambio.

No podemos nosotros sin mayor información, establecer una opinión sobre las personas que están declarando en la Justicia, pero lo que es obvio, que un hombre solo no pudo llevar adelante maniobras que involucraban a varias sucursales en el este del país.

Cheques sin fondo, apropiación indebida, posible lavado de dinero, son algunas de las posibles acusaciones en las que se encuentra comprometido Sanabria, que con sus declaraciones estaría complicando la libertad de otros.

Hasta ahora la Justicia indaga a Sanabria por los delitos de libramiento de cheques sin fondo y de apropiación indebida, ya que los denunciantes que se presentaron aportaron pruebas en ese sentido. Pero hay otro delito que podría encuadrar en la conducta de Sanabria y es el de insolvencia societaria fraudulenta. Ese delito lo comete «el que para procurarse un provecho injusto, para sí o para otro, ocultara, disimulara o hiciese desaparecer, parcial o totalmente, el patrimonio de una empresa». Además se trata de uno de los delitos precedentes del lavado de activos, lo cual podría cambiar la situación judicial de Sanabria. El Juez Souto definió asimismo el embargo de los bienes de la esposa de Sanabria, Carolina Serna. La Justicia está en conocimiento de que el dueño del cambio y Serna tienen a su nombre una cuenta en EEUU.

 

 

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