El próximo 24 de febrero harán 80 años del fusilamiento en España del montevideano Alejandro Jaume Rosselló.
No es el único ciudadano de Montevideo ni el único uruguayo que sufrió las consecuencias del golpe de Estado de 1936 en España. Sin embargo, su caso llama la atención: Alejando o Alexandre Jaume fue un dedicado Cónsul de la República Oriental del Uruguay en Palma, así como un comprometido escritor y político, llegando a ser en dos ocasiones regidor del Ayuntamiento de Palma y diputado en Cortes.
Alejandro Jaume nació en Montevideo en 1879 en el seno de una familia de emprendedores originarios de Baleares. El libro del Centenario del Uruguay, 1825-1925, les dedica una página completa, resumida en el párrafo «en 1868 llegó a nuestro país don Miguel Jaume y Payeras, y en 1869 -meses después- ya manejaba en compañía de sus hijos Antonio, Miguel y Juan una importante fábrica de jabón La Balear Industrial decana hoy de sus similares. Hasta 1873 acompañó a sus hijos y en 1876, época en que se incorporó don Andrés Jaume y Nadal [padre de Alexandre Jaume], éstos giraban con su sola cuenta bajo la razón social Jaume Hnos., que no se alteró ya más, proseguida por los descendientes de sus fundadores». Con el tiempo diversificaron rubros, incluyendo saladeros de carne, establecimientos ganaderos o incluso dos barcos mercantes Francisca Nadal y la India de servicio regular de transporte de tasajo entre Uruguay y Cuba. La corbeta Francisca Nadal, una vez desarbolada, sirvió por años como sede del Club Remeros de Salto.
Alejandro Jaume, tras cursar estudios en diferentes países europeos y una vez dispensado del servicio militar en España conforme al Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad de 1870, se asentó en Palma, siendo nombrado Cónsul de la República Oriental del Uruguay en Palma de Mallorca el 22 de julio de 1903, durante el primer gobierno de José Batlle y Ordóñez. Ejerciendo como tal hasta su detención el 19 de julio de 1936. Generaciones de emigrantes baleares al Río de La Plata contaron con su mediación consular, e incluso con el apoyo de su familia en Uruguay. La documentación de su gestión consular durante más de tres décadas forma parte de Archivo Histórico de la Universidad de las Islas Baleares.
Sus vínculos familiares en España (era sobrino del diputado liberal y ministro de Alfonso XIII, Alejandro Roselló) le indujeron a la participación en la política local, evolucionando paulatinamente tanto en sus compromisos políticos como en sus escritos hacia los postulados de Indalecio Prieto, miembro del partido socialista opuesto a la participación en el gobierno de salvación nacional de la dictadura de Primo de Rivera. En 1931 fue elegido regidor del ayuntamiento de Palma, correspondiéndole a él -por enfermedad del alcalde electo- la proclamación institucional de la II República. Fue igualmente diputado en las primeras Cortes republicanas.
El golpe de Estado de 18 de julio de 1936 le sorprendió disfrutando del verano europeo en la población balneario Pollença, en donde fue detenido en pijama la mañana siguiente. Fue procesado por auxilio a la rebelión «con su pluma y gran influencia política» (sic) y condenado a muerte -junto a los alcaldes de Palma y de Inca, Emili Darder y Antoni Mateu, y del empresario de Alcudia Antoni Maria Ques- por un Consejo de Guerra sin intercesión de la dictadura de Terra a favor de su ciudadano y Cónsul. Según los investigadores del proyecto Los voluntarios uruguayos en la Guerra Civil española, “el gobierno uruguayo no movió un dedo en favor de Alejandro Jaume; si lo hizo, en cambio, el gobierno argentino que realizó diversas gestiones para evitar su ejecución. Sin embargo, éstas no dieron resultado: Alejandro Jaume era una figura demasiado relevante en el panorama de la izquierda mallorquina y su oposición a la dictadura primorriverista le había hecho ganarse un número importante de enemigos entre las filas conservadoras”.
En Palma, su municipio de adopción, la alcaldía le dedicó una plaza y -el año pasado- una biblioteca. Recientemente, el pasado 31 de diciembre, el pleno del Ayuntamiento de Palma le nombró Hijo Ilustre de la Ciudad.
Los ayuntamientos españoles de Palma, Inca y Artà han pedido en diferentes ocasiones la anulación de la sentencia.
Sería interesante, que Montevideo -la población que le vio nacer- apoyara esa solicitud de los municipios españoles, y tuviera alguna deferencia hacia su ciudadano en el 80 aniversario de su asesinato.
Este mensaje se ha enviado desde Asociación Amigas y Amigos Mume (http://amigosmume.org/uy)
Asociación de Amig@s del Museo de la Memoria
