Por Pompidio
Los mortales, los seres comunes, los tipos que trabajamos toda la vida, los que pasamos por al lado de una comisaría y nos ponemos nerviosos, o miramos para otro lado cuando vamos por la ruta hacia Colonia y antes de llegar a la ciudad de Libertad, nos encontramos a la izquierda con el triste penal de nombre contradictorio: Libertad, jamás podremos entender la vida de algunos individuos. Y las peripecias por las que pasan y salen airosos. Como sucedió el pasado 24 de diciembre, cuando Osvaldo, luego de estar preso por solo 4 meses, salió seguramente caminando del penal de Libertad, tranquilo, por la puerta del establecimiento, como un buen hombre que visitaba a un familiar o amigo que había caído en desgracia.
Y lo otro no menos llamativo, también para la persona ajena a la delincuencia, es cómo entraba y salía en libertad al poco tiempo de haber cometido un delito, cumpliendo con el pago con prisión de actos que fueron pesados, rapiña, copamiento, hurto agravado, y en dos años o pocos más, nuevamente libre, y no creemos que a nadie se le ocurra que con su frondoso prontuario, salga a la calle a ponerse a cruzar viejitas en una esquina peligrosa. Pero en fin, este hombre pesado, es como decíamos en el título, un personaje curioso.
Resulta que tras la visita de la víspera de Navidad, se dispararon las alarmas al realizar el conteo de los internos faltando un recluso que purgaba condena por el delito de secuestro.
En la tardecita del pasado 24 de diciembre, al retirarse las visitas que concurrieron ese día a la Unidad Nº 3 (Libertad), la tensión se adueñó del ambiente entre las autoridades al comprobarse la ausencia de un recluso en su celda.
De inmediato se activaron los protocolos de seguridad dispuestos por lo que se procedió al recuento de todos los integrantes de la unidad dando cuenta al personal militar apostado en el perímetro del establecimiento. En primer lugar se pensó que el interno estaba oculto en algún otro sector del recinto penitenciario, pero relevado el mismo no se pudo dar con su persona al tiempo que no se constató ninguna brecha o rotura de los cercos que circunvalan el establecimiento.
El Departamento de Investigación y Análisis Penitenciario – DIAP- analiza las cámaras para verificar la salida entre las visitas, lo cual parece indicar fue el lugar por donde se produjo la fuga.
Las autoridades del establecimiento penitenciario dieron inmediata cuenta a la Justicia disponiéndose la requisitoria de Osvaldo Hugo Furtado Maneiro, uruguayo, de 51 años de edad, quien purgaba condena por un delito de secuestro y tenía antecedentes por rapiña, copamiento y hurto agravado, delitos cometidos en 1993, 1995 y 2009, respectivamente. Con fecha 20 de febrero de 2014 fue procesado con prisión por un delito de secuestro, habiendo sido su anterior ingreso al penal con fecha 20 de marzo de ese mismo año.
En el año en curso, fue detenido por la Dirección General de Crimen Organizado e INTERPOL, a su arribo desde la República Argentina donde residía. Comenzó a ejecutar su pena el 23 de agosto de 2016, siendo procesado por el Juzgado Penal de 5º turno de la capital.
Las autoridades solicitan la colaboración de la población para dar con su paradero, aportando cualquier información al servicio 0800 5000 o al 9-1-1, bajo reserva de anonimato.
