Estamos cansados

Por Eme Eme

La población está cansada. El contribuyente no banca más tantos desencuentros. La idea que tiramos sabemos que no es simpática. Privatizar el servicio de limpieza. Pero primero está la salud de la gente. Los montevideanos no podemos saber, ni entender, cuál de las dos partes tiene razón. Si los trabajadores del sector limpieza afiliados a ADEOM o el Intendente y su equipo de gobierno.

No es nuestro tema. Sí sabemos que hace muchos años cuando las diferencias no son por una cosa, son por otras. Y no importa cuál es el Intendente que esté al frente del gobierno.

Alguien tiene que parar la mano. No sabemos cómo. Ni tampoco es nuestra responsabilidad ni la del contribuyente. Por supuesto que no pretendemos y seríamos incapaces de escribir que se perjudique en algo a los trabajadores, pero antes que los trabajadores están los intereses de los vecinos de Montevideo. Y no se puede vivir en permanente conflicto especialmente en un área demasiado sensible.

La Intendencia de Montevideo tiene decenas de áreas de trabajo. Es posible que en alguna se viva esporádicamente una diferencia que obligue a una paralización, que siempre fue breve. Pero con el sector limpieza es una constante. No hay mes donde no exista un paro. Y se siente, se huele, se ve. Se acumula basura.

Independientemente de eso, hay una MALA GESTIÓN.

Nos dirán que no hay camiones, que falta personal, que se tiene que capacitar más choferes (no sabemos para qué si no hay camiones), que faltan mecánicos, que los baños no están en condiciones, etc., etc. Todo eso se puede aceptar, pero lo que no se puede aceptar es que venga un camión, baje un operario, y mientras el camión levanta el contenedor en una operación que dura 3 minutos, lo vacía, el operario que bajó del camión ordena las bolsas alrededor del contenedor y dejan el contenedor vacío y decenas de bolsas por fuera del mismo, al alcance de los perros, etc.

Salvo en los “malos cuentos sobre gallegos” se puede aceptar algo así. Como aquel cuento que con teatro lleno de público, presentaban al pianista, como gran pianista ruso, con un apellido dificilísimo, y cuando se acomodaba para empezar el concierto, uno del fondo le gritaba “bien gallego”. Luego de la primera entrega, se paraba para saludar al público, empezaba su segunda entrega del recital de piano, y otra vez la voz del espectador  que sentía nítida “bien gallego”

Al término de la función, otro señor del teatro, molesto con los gritos del señor que decía “bien gallego”, le preguntó el por qué le decía gallego si el pianista era ruso. Y éste le respondió: “no es ruso, ¿no se fijó que cada vez que se sienta para entregarnos su música, en vez de acercar su asiento, se sienta y hace fuerzas para acercarse el piano?”

Bueno, acá pasa lo mismo, en vez de poner dos operarios más, van solamente un chofer y un ayudante. La operación dura casi tres minutos, en esos tres minutos si bajan dos o tres operarios, ponen en el contenedor todas las bolsas que están desperdigadas, como hace el servicio privado que levanta los residuos en las zonas privatizadas. Así de simple. Pero no, somos como el cuento del pianista gallego.

O sea que se podrá decir y argumentar todo lo que se quiera, pero si eso tan simple no se hace es porque existe una mala gestión ¿o el gremio no lo acepta? Que de ser así, también sería un punto en contra para quienes deberían poner las reglas de juego.

Pero en fin, estamos cansados los montevideanos de este tema y poco nos importa a esta altura quien tiene o deja de tener razón.

 

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