Por Pompidio
Estamos viviendo horas de gran sensibilidad cuando se toca el tema de la seguridad. Queremos darle otro enfoque. Pedimos que se piense. No “atropellen”, estamos tan consternados como cualquier uruguayo sensible ante la muerte de personas, vilmente asesinados por personajes que cuesta calificar.
Pero también es parte del drama esta noticia: dos jóvenes de 18 y 19 años fueron procesados con prisión por el homicidio de un hombre de 69 años el pasado 24 de septiembre. Según informaron fuentes de Jefatura, el hombre viajaba en una moto junto a sus dos nietos mellizos de 14 años cuando dos delincuentes lo interceptaron para robarle el vehículo.
El hombre les entregó la motocicleta sin oponer resistencia, pero éstos igualmente le dispararon a quemarropa, fugando inmediatamente después.
Este miércoles, el juez penal de cuarto turno dispuso el procesamiento con prisión de ambos por un delito de homicidio muy especialmente agravado.
Repetimos, nos duele en el alma las muertes recientes en manos de muchachos que no les interesa la vida, ni la del prójimo y tampoco la de ellos.
Son dos muchachos de 18 y 19 años los asesinos del anciano. ¿Cuántos años pasan en una cárcel? Si existía un mínimo de posibilidades de que salieran de esa vida triste que llevaban que determinó que mataran a una persona así porque sí, ahora esa posibilidad la pierden definitivamente y no se sabe en qué se convertirán o cómo saldrán, si es que salen vivos o logran pasar todas las penurias de todo tipo que sin duda sufrirán, más siendo tan jóvenes.
Pensamos en nuestros familiares. Algunos tienen esa edad o van camino a esa edad. Sus padres, tíos, abuelos, todos se preocupan si el “nene” se resfrió, si se está alimentando bien, si marcha bien en los estudios, etc.
Y estos dos infelices, con esa edad, se la rifaron. ¿Tuvieron otra chance? No lo sé. Es posible que nacieran y padecieran cosas horribles, hasta por ahí fueron violados. No lo sabemos. Para que escupan violencia, debe haber sido jodida la vida de esos dos gurises, tanto en la escuela, si terminaron, y ni que hablar del liceo, que seguramente no llegaron, porque a esa altura hacía rato que se estaban drogando.
La sociedad está en deuda. No pueden pasar estas cosas. Jóvenes de 18 o 19 años que mata como lo hicieron ellos, están enfermos. Y esa enfermedad surge de una sociedad que no está haciendo las cosas bien.
Mañana se me podrá decir que el PBI está en ascenso. Que la crisis regional y mundial, la vamos sorteando con eficacia. Todos bajan y nosotros subimos un 1.5%.
Genial. ¿Y qué hacemos con estos chiquilines de 18 y 19 años que matan porque se les canta? ¿O qué hacemos con los tres hombres, honestos, trabajadores, que fueron asesinados?, sus vidas ya no se las podemos devolver. Sus familias y sus amigos, quedarán con ese dolor.
Y entonces nos tenemos que preguntar ¿seguiremos escribiendo sobre el hombre, mujer, viejo o joven que mataron en una esquina cualquiera para robarle una caja de fósforos?
¿Seguiremos viendo gente tirada en las calles como si nada, adaptándonos a esa desgracia que nos rompe los ojos todos los días y en muchos lugares de la ciudad?
No lo sabemos. Pero estos episodios, y otros nos dan muchísima pena. De la misma manera que nos da bastante asco actitudes de algunos personajes que en lo único que piensan es en el 2019.
Porque este drama es de una profundidad tremenda. Ojalá no perdamos la capacidad de ser sensibles.
