Por Eme Eme
Ayer se informó que los privados de libertad alojados en el módulo 11 de la Unidad N° 4, ex Comcar, del Instituto Nacional de Rehabilitación, colaborarán en la refacción de la planta baja del local, uno de los lugares que quedó más afectado tras los destrozos del mes de agosto, junto a sus familiares. Este proceso también será iniciado en el módulo 8 del mismo establecimiento, según informa el Ministerio del Interior.
Confesamos que no entendemos a los muchachos que hoy cometen una rapiña, o un delito que los lleve de cabeza al ex Comcar. Vimos imágenes en uno de los informativos de la TV, cuando las autoridades hablaban con los presos, e independientemente del estado en que estaba la planta baja del establecimiento, lugar que quedó más afectado tras los destrozos del mes de agosto, la imagen que salía de las rejas que daban a las celas, erizaba.
Por supuesto que no somos entendidos, y caer preso o cometer un delito debe estar asociado a muchas causas, no solamente una.
Sucede que a la consecuencia que es la pérdida de libertad, ya de por sí terrible, lo peor es el padecimiento de esos días y noches en ese lugar, donde en una celda conviven unas cuantas personas.
Nadie está libre, y es cierto, porque pueden darse situaciones especiales. Incluso atropellar a una persona y quitarle la vida, es posible que determine que el infractor caiga en esa situación. No lo sé, nos parece que existen otros lugares de reclusión. Nos referimos puntualmente a los muchachos que no tienen hábitos de trabajo y que la forma de encarar la vida, es mediante el delito.
Seguramente algunos vivían, antes de caer presos, en lugares también inhóspitos. Pero imposible de igualar a la vida en el ex Comcar.
Nos gustaría de alma, decirle a esos muchachos, que piensen antes de cometer un delito. No lo sé, no tenemos palabras, y como decíamos hoy, para nada somos entendidos en esta área y cualquier cosa que estuviésemos afirmando, seguramente cometemos un error. Lo que sí estamos seguros, que esa situación de estar presos y en esas condiciones, no se la deseamos a nadie.
Ahora existe, según se informó un nuevo director de la Unidad N° 4, comisario Eduardo Larrosa. Pondrá todo su empeño y esfuerzo para mejorar las condiciones de reclusión. No lo dudamos en absoluto.
El mismo Larrosa informó que, tras un intenso trabajo, se restablecieron los servicios en los módulos 10 y 11. Recordó que «la policlínica vio afectado su funcionamiento», por lo cual se instaló una escolta Guardia Republicana que normalizó ese y otros servicios, como los educativos.
Larrosa encabezó un intercambio con los privados de libertad, que se apreció un pasaje en uno de los informativos de la TV, donde se articularon cuestiones relativas a la distribución de la comida y las visitas. Las visitas de los internados en los módulos 10 y 11 se realizarán en el módulo 14, no en el mismo módulo de internación.
En cuanto a la comida, Larrosa expresó que «había internos agrupados que la controlaban y distribuían a su antojo motivo por el cual varios reclusos no recibían lo que debían y se generaban varios conflictos”.
La mejor de las suerte para Larrosa, que por lo poco que se pudo apreciar en la TV, está cargado de buenas intenciones y quiere generar un diálogo que posibilite una mejora en la convivencia.
