Al maestro con cariño

Al maestro con cariño

Por Eme Eme

No somos de los que esperábamos este momento con ansias para pegarle al maestro Tabárez  y a su cuerpo técnico. Nos sentimos orgullosos y felices de haber podido disfrutar lo que para nosotros empezó en Sudáfrica 2010.

Y nos ubicamos. No sé si alguien tuvo oportunidad de presenciar, antes del juego entre Uruguay y Colombia, por lo menos un pasaje del fútbol uruguayo a nivel local, concretamente en el partido entre Cerro Largo y Fénix jugado en el  “corral·” del Estadio Municipal de Cerro Largo. Vergüenza por donde se le mire. Desde lo municipal, presentando un estadio del interior de pésima imagen con un campo de juego que no se parecía a una cancha de fútbol. Eso es el fútbol uruguayo.

O si hoy, luego del partido entre celestes y cafeteros, la tremenda desazón que nos dio la actitud pequeña de los dirigentes de Nacional y Peñarol, viendo si podían traer algunos futbolistas para disputar el clásico. Clásico que ganó Nacional justo con dos goles de los que hacía menos de 24 horas estaban a las órdenes de la celeste.

Eso es el fútbol uruguayo.

O mirar finalizar Junio y observar como  figuras de cierto destaque, de cualquiera de los equipos, se toma un avión y se va a jugar a Singapur, Hungría, o cualquier país y se toma el avión y nadie lo puede detener porque acá pagan tres vintenes y un real.

Eso es el fútbol uruguayo.

Entonces estamos tristes porque vemos que la selección, especialmente el cuerpo técnico, se le está terminando el ciclo. Y lo que se viene es lo que tuvimos antes del proceso Tabárez. El caos total. Nosotros tenemos memoria. No escribimos para quedar bien con el “poder”. No existe, para evitar la mediocridad de dirigentes de nuestro fútbol, casi sin excepciones, encontrar un técnico inteligente, con la inmensa dignidad que irradia y contagia al conjunto de futbolistas celestes el maestro Tabárez.

Esa espalda del maestro, independientemente de la buena persona que pueda ser su futuro sustituto, no creemos que tenga la fortaleza para escapar de todas las pequeñeces que adorna nuestro fútbol.

Ahora vayamos estrictamente a esta Copa América. Podemos escribirlo porque para esta misma web, lo dijimos desde el partido ante Argentina. Luis Suárez no puede jugar de titular. Hoy por lo menos. Está con una deficiencia física notoria. Influye en su carácter, sus gestos se acentúan, todo producto de su impotencia dentro de la cancha. No juega además en un equipo donde recibe 15 pelotas en el área y le saca jugo a dos o tres. Recibe en la selección celeste a lo sumo dos o tres pelotas y ahí, al igual que Cavani, poco puede hacer.

No tenemos generadores de fútbol. Hace mucho tiempo que hay carencias en ese rubro. El ´último, reinventándose porque no es 10, fue Diego Forlán. Un invento que surgió en Sudáfrica. Y al terminar su ciclo Diego, su función no la hizo nadie, salvo la entrega en otro nivel de Edi Cavani que jugaba por tres futbolistas, en ataque, el medio y hasta defendiendo.

La única duda que nos quedó fue Nicolás de la Cruz. Regular ante Argentina, Chile y Bolivia y espléndido ante Paraguay, con una entrega que no le habíamos visto antes, ni en River argentino. Parece que dio todo, se agotó o se sintió y no pudo jugar ante Colombia.

Giorgian de Arrascaeta es para el fútbol brasileño. Donde se juega lindo, todos tocan, todos bailan la misma pieza musical. En Uruguay hay que poner  otra cosa, nuestra música es más de pumba y pumba, alguna sinfonía pero mucho bombo, redoblante y platillo. Y en esa Giorgian no está.

Fue un buen ciclo el de Tabárez y varios de los muchachos que hoy siguen en pie en la selección. Agradecidos por haberlo vivido. Queda esta eliminatoria que no será sencilla. No sabemos si marcar un error del maestro. En ese rubro también lo podemos decir porque lo escribimos antes de iniciarse la Copa América. Para nosotros era la posibilidad de probar futbolistas.

Le hubiésemos dado descanso, merecidas vacaciones de sus torneos en las Ligas fuertes de Europa, a Muslera, Cáceres, Godín, Josema, Cavani y Suárez. Nos hubiese servido de banco de pruebas para muchos. El Colo Ramírez un caso que no fue citado. Y no entendimos, de los que fueron, por qué no se utilizó a nadie o a casi nadie. Se murió con Cavani y Suárez.

El mejor momento de Uruguay en esta Copa América, diría que el único, fue ante Paraguay cuando no jugó Suárez, se pudo hacer otro tipo de fútbol. Al no estar el goleador dio la sensación que se sintieron mas cómodos.

Una lástima, Pero ya está. A mirar hacia adelante. Nos esperan las eliminatorias. Perdimos la posibilidad de ver cuál es el verdadero nivel de Maxi Gómez que viajó saliendo del COVID 19. U otras fórmulas.

Miremos el fútbol como lo que es, un juego. No es un drama, ni se va la vida, ni tenemos la obligación de ganar porque una vez, en otra época, y con mucho de casualidad, saliendo de larga huelga de futbolistas, con dirigentes que eran tan malos como los actuales, salimos Campeones del Mundo del 50. Hoy es otro el momento del mundo.

Y la selección celeste es hazañosa ya que es parte de un fútbol que debería estar en el lugar 168 del ranking, eso con viento a favor, y el maestro la tuvo por años entre los 10 mejores del mundo recuperando el el prestigio y respeto que se fue perdiendo por décadas.

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