Estudiantes Uruguayos varados en Japón

Estudiantes Uruguayos varados en Japón

Uno de los proverbios que utilizan frecuentemente los japonés dice “No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega”. Y viene bien como presentación de esta primera entrega sobre un grupo de aproximadamente 14 estudiantes que integran el grupo de viaje Ciencias Económicas 2020.

Nos comunicamos con Pablo Sasiain, uno de los uruguayos que en este momento están en Okinawa (Japón) y es mejor que su relato fresco lo traslademos al lector tal como nos lo envió:

“Este año junto a mi novia y amigos, pensábamos realizar el viaje de nuestra vida y tener la posibilidad de recorrer el mundo. En nuestro caso era alrededor de 6 meses y más de 25 países y continentes como Asia, Oceanía, Africa y Europa.

Desde mediados de 2018, una vez por semana teníamos asamblea y además siempre intentábamos juntarnos con nuestro grupo que somos 14 personas, para planificar y terminar de sacar algunos vuelos.

Partimos de Uruguay el 4 de marzo con mi novia y nos juntamos en Indonesia con el resto del grupo. Ellos anteriormente recorrieron Nueva Zelanda y Australia.

Estando en Indonesia, se declara la pandemia mundial y algunos países empiezan a cerrar fronteras.

Tuvimos que cancelar la ida a Singapur porque  obligaban la cuarentena obligatoria y terminamos viajando a Japón; era el país que tenía menos restricciones para ingresar además de que nos podíamos sentir tranquilos si la situación empeoraba.

Los primeros días en Indonesia veíamos muy difícil poder ir a Japón, luego de como evolucionó todo en la zona terminamos llegando a Japón el 22 de marzo.

El 22 de marzo nos dedicamos a recorrer Tokio, estuvimos 6 días en los cuales los museos y atracciones estaban cerradas, pero se podría decir que la vida en la calle era casi normal, mucha gente con tapaboca (los japoneses siempre lo usan). Pudimos conocer templos, parques, centros comerciales de tecnología y barrios muy diferentes.

Luego fuimos para  Kioto, la idea era hacer base ahí y poder recorrer diferentes ciudades, utilizando el tren bala. Visitamos por el día a Nara, Hiroshima y Osaka.

Como decía recorrimos varios templos, castillos, The memorial Peace en Hiroshima (muy cerca de donde cayó la bomba atómica), parques de ciervos y probar comida típica japonesa.

Luego de 5 días en Kioto, volvimos el 2 de abril a Tokio.

Nos encontramos con un Tokio muy diferente, con temperaturas muy bajas, que además hasta tuvimos que comprar ropa de abrigo. En nuestro itinerario armado en Uruguay, Japón estaba planeado 7 días y en ese momento ya llevábamos casi 15.

Hasta el 6 de abril pudimos ir a bares, discotecas y shoppings; hicimos vida casi normal, utilizando tapabocas en trenes, metros y buses.

En esa fecha, se declara la emergencia nacional en Tokio, y ahí es cuando realmente notamos la diferencia.

En las calles muy poca gente, nunca hubo prohibición de salir , pero en los bares las mesas ya nos obligaban a separarnos de otros clientes. En los supermercados había un nylon para separar al cajero del cliente, y muchos shopping hasta habían cerrado por tiempo indeterminado. 

Los japoneses nos miraban de reojo por confundirnos con italianos y españoles, hasta en un par de ocasiones nos llegaron a preguntar y al responderle que éramos latinos se quedaban más tranquilos.

Con esta situación de Tokio decidimos movernos en alguna zona dentro de Japón que todavía no se había declarado en emergencia.

Muchos compañeros del Grupo de Viaje se encontraban en Okinawa, una isla bien al sur, uno de los lugares principales donde los japoneses se van de vacaciones.

Todavía no era verano en Okinawa, pero habían temperaturas que podían llegar hasta 25 grados y podíamos hacer playa.

No dudamos y el 11 de abril nos fuimos en avión a Okinawa. Demoramos alrededor de una hora. El vuelo casi vacío, seríamos alrededor de 40 personas y nosotros éramos 14. Obviamente siempre utilizando tapabocas y poniéndonos alcohol en gel muy seguido.

Antes que nada quiero contar que Okinawa volvió a ser parte de Japón en 1972. Lo primero que nos sorprendió es que veíamos muy poca gente japonesa en la calle y más extranjeros. Luego preguntando, nos enteramos que acá hay 9 bases militares de Estados Unidos, más de 2000 soldados de EEUU que viven acá; y todos los mediodias es un desfile de aviones de guerra. Nunca habíamos vivido algo así, nos llamó mucho la atención.

Los primeros días en Okinawa, no tuvimos mucha suerte con el clima y nos llovió  4 o 5 días. Por suerte Mati (compañero de viaje) no paró de cocinar, tallarines y ñoquis caseros, milanesas con pure o fritas, strogonoff de pollo, entre otras comidas, para no extrañar tanto Uruguay. Además de que la comida acá es complicada de encontrar, ya que comen cosas muy raras con muchas salsas y caro. En los súper se encuentra mucha comida hecha que está bien, como por ejemplo ensaladas, sándwiches y sushi. Pero en los restaurantes es caro. 

Luego, cuando los días mejoraron, pudimos ir a la playa varios días y hacer asados con más compañeros del grupo de viaje. Llegamos hacer un asado para 50 personas en un brasero que alquilamos. 

(Continuará)

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