Por Pompidio
La situación en que se vio envuelto el Vicepresidente de la República, Raúl Sendic, donde su fuerza política, sin llegar a tomar una decisión era el clamor notorio que podía llegar a solicitarle la renuncia, abortó esa situación y al final, antes del inicio del debate del Plenario tan promocionado del pasado sábado 9 de setiembre, se presentó ante el mismo e informó que presentará la renuncia a tan importante cargo, para el cual lo había votado aproximadamente el 54% del electorado del país. Lo hará en la presente semana, seguramente el miércoles en la Asamblea General que él preside. Y su lugar lo ocupará la senadora Lucía Topolansky, que si bien es la segunda de la lista más votada en las elecciones del 2014, su titular, su esposo también senador, Pepe Mujica, no puede acceder a la vicepresidencia, por haber dejado el cargo de Presidente de la República en el período pasado.
Es el primer caso en la historia del Uruguay. En el exterior, con otras realidades, y otras experiencias, se comenta con asombro que por no haber podido demostrar gastos relacionados con su tarjeta corporativa que lo habilitaba, gastos de poca monta, tarjeta que podía ser utilizada en caso de necesidad, fuese de alguna manera presionado de tal manera por su propio partido, obligándolo de alguna manera a tomar dicha decisión. Elogian la actitud del Frente Amplio pero no salen del asombro, donde en sus países, las situación que lindan con el mal proceder a nivel de gobierno, está instalado en desvíos por millones de dólares, en muchos casos para favorecer sus propios intereses, situación que este caso concreto del vice de Uruguay, no ocurrió.
Lo que sigue es la declaración del Plenario, que se vio sorprendido ante la renuncia de Raúl Sendic, y que obligó para llegar a una resolución acordada por una mayoría abrumadora, a un cuarto intermedio que en principio fue de media hora y se prolongó por tres horas más.

