Actos violentos propios de otros países nos preocupan

Por Pompidio

Algo está pasando en nuestra sociedad y un aspecto que perturba son la repetición de episodios  de violencia a los que no estábamos acostumbrados pero que hoy son moneda corriente. Muy seguido se informa  que un hombre fue ultimado en la cabeza por otro hombre que descendió de una motocicleta, cuyo conductor esperaba con la máquina en marcha, y producido el asesinato se dan a la fuga.

Ahora nos encontramos con el doloroso episodio donde tres jóvenes mueren calcinados dentro de un automóvil. Y si eso fuera poco, forma parte de una secuela de asesinatos, venganzas, ajustes de cuentas o como se quiera llamar, de dos grupos o familias, que ya llevan algo así como dos decenas de crímenes entre hombres y mujeres.

Incluso actualmente se suman como víctimas personas ajenas a la situación de violencia entre los dos grupos que parece de nunca acabar y que está involucrando a lo que se puede interpretar como daños colaterales, caso la deportista, futbolista, que apareció muerta en el auto incendiado junto a dos jóvenes.

A eso podemos sumar -y no queremos entrar en el Portal de VECINOS a manejar información policial pero tampoco la podemos ignorar- el asesinato de un niño de 8 años en manos de su padre y tan tétrico como ese episodio, el abuelo que violaba a su nieto de 14 años y éste a su hermana de 7.

No entendemos. No parece que podamos acostumbrarnos a este tipo de situaciones. No queremos caer en esa insensibilidad. Hay más policías, hay más controles, pero no es suficiente o mejor dicho, no es sumando policías que se solucionan o se cortan estos episodios, es obvio que requiere otro tipo de tratamiento o que se debe analizar con situaciones donde una parte de la población vive en el delito o actúa marginalmente, con trastornos de conducta o simplemente comportándose como seres carentes de cualquier tipo de valores.

No lo podemos aceptar. Y nos tenemos que revelar ante esto. No somos México, ni Colombia y no queremos llegar a ese tipo de sociedades, donde la violencia es casi un estado natural o se convive sin mayores sorpresas ante actos que están alejados de la civilización.

El sábado pasado, creyendo que Huracán Buceo jugaba en la cancha de Basañez, me tiré hasta ese campo de juego, que está en pleno Malvín Norte. En realidad el partido era el domingo, estaba mal informado. De cualquier forma me sorprendió el despliegue policial. A las tres de la tarde, un día frio pero espectacular, se observaba, cada 4 o 5 cuadras, parejas de policías, en distintas esquinas, patrullando. Por lo menos vi algo así como 8 parejas de policías. Luego me explicaron que son del grupo PADO y que controlan ciertos barrios. Todo bien, pero me quedé pensando ¿es tan brava la situación en el vecindario el cual si bien hacía algunas décadas que no frecuentaba, parecería que cambió mucho y no para mejorar?.

No soy técnico en estos temas, no entendido, y no tengo elementos para dar una opinión terminante. Solo sé que así no se puede vivir tranquilo. Si hay tanto policía controlando cada 5 cuadras, a muchos les parecerá que generan tranquilidad, a mi me produce un efecto contrario y me lleva a pensar que estamos en presencia de una vasta zona donde la vida no vale nada y yo conocí (trabajaba por lo menos una vez por semana en esa zona) a una barriada de gente de laburo, como seguramente existe en la actualidad, pero parecería que es un territorio donde la tensión está a la vuelta de cada esquina.

La dejamos por acá. Simplemente decimos que estamos muy preocupados.

 

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