Por Waldemar González (ONAJPU)

A esta altura del año, cobrados los aumentos de jubilaciones y pensiones, y visto el desarrollo de los distintos beneficios y prestaciones que existen, creemos oportuno pasar revista a la situación general del sector.
Asumiendo sin reservas, el reconocimiento a los enormes avances legales, en materia de reconocer derechos y espacios de diálogo formal e informal, y la constante de recibir aumentos anuales mayores que la inflación durante 12 años seguidos, así como otras conquistas obtenidas, será bueno marcar las líneas de problemas que aún después de este esfuerzo quedan por resolverse.
Cuánto cobran los jubilados y pensionistas?
Visto el monto del déficit del balance del BPS, marcaremos aquí, que no se produce por que los mayores reciban enormes sumas para vivir, veamos los números.

De este cuadro se deduce que 243.528 (39,48%) reciben por mes hasta 10.833 pesos, que el nivel siguiente, indica que 198.771 (el 32,22%) reciben entre 10.834 y 21.666 pesos mensuales.
Si miramos los valores más altos de la tabla, vemos que solamente 83.485 (el 13,53%) reciben por mes una cantidad superior a 36.112 pesos.
Estos datos obtenidos de los archivos del “Observatorio de Seguridad Social”, provienen de los estudios estadísticos del propio BPS, por lo tanto son oficiales.
La conclusión en general, es que un problema económico central, vinculado al consumo interno (el PBI obviamente) y a la calidad de vida básica de los mayores, es que si pudiéramos discriminar de los ingresos más bajos, a quienes por diversas razones cobran jubilaciones o pensiones bajas, pero tienen otros medios de vida (aportaciones patronales, cálculos por fictos, etc.), igualmente creemos que tenemos seguramente un núcleo de alrededor de 120.000 a 150.000 personas que no tienen condiciones reales de cubrir el costo de un consumo básico acorde a sus necesidades.
Si agregamos a esto en la escala siguiente a quienes perciben ingresos por debajo de 15.000 pesos, estamos frente a un problema muy serio que debe ser considerado en el marco de una reforma del sistema.
No hablamos de mínimas teóricas, con menos de 15.000 pesos no es posible vivir.
Estos cuadros, y las estimaciones oficiales de indigencia y pobreza (cuya técnica de cálculo tantas veces discutimos), nos dicen que hay urgencias que resolver (también con el salario mínimo de los trabajadores, naturalmente). Debemos madurar los reclamos sobre estas consideraciones y llevar la discusión entre nosotros y hacia afuera en estos términos.
Los recursos
La ley 16.713 (la madre de todos los problemas), prevé la derivación de la mitad del aporte de los trabajadores hacia la creación de fondos financieros sujetos a especulación (que no sostienen la seguridad social), fija también que para los salarios muy altos, se aporta hasta cierto nivel y el resto que libre.
Genera un sistema de fondos que administra a la hora de jubilarse una entidad aseguradora (en este caso el BSE) que por razones de cálculo de aumentos termina perdiendo dinero, y se termina tomando resoluciones de baja del cálculo jubilatorio del sector AFAP por simples resoluciones del Banco Central.
Por ley, se rebajó a la mitad el aporte patronal sobre salarios, (millones de dólares que no entran más), y existen innumerables y extrañas exoneraciones de aportes totales en los más diversos rubros.
En estos últimos tiempos han saltado a la opinión pública sorprendentes casos de empresas mal administradas o con problemas, que reconocen no pagar el aporte al BPS por años, o bien aportar por cifras mínimas eludiendo las responsabilidades, perjudicando seguros de paro y derechos jubilatorios. Debemos seguramente exigir una explicación estricta de cuál es el nivel y situación de la inspección que el BPS hace del sector empresarial, que cada vez genera mayores desconfianzas ante la opinión pública.
Así que, primero salir de cobranza, terminar con estas permisividades y o sorpresas, segundo abrir una espacio de discusión sincero y real sobre formas de financiar la seguridad social (no de achicarla, sino como debe ser, de cómo pagarla), y de las exoneraciones tributarias.
Otros asuntos
El sistema de cuidados se va estableciendo lentamente, con muy poca información accesible sobre detalles (como acceder, a quien le cubre y a quién no) y además con muy baja extensión de cobertura y un plan que va a llevar su tiempo. Sin embargo el tema es importante, mucha gente tiene el problema, y las soluciones privadas son muy costosas.
El Instituto del Adulto Mayor lo vemos aún como algo un tanto burocrático y lejano a la problemática diaria de la gente. La participación se busca, pero todavía llega a pequeños círculos de reunión en diversos lugares del país sin contacto con el grueso de la población mayor.
No hay una campaña fuerte vinculada a la violencia (en los mayores se junta la violencia de género, con la violencia generacional sobre los viejos, y la violencia ciudadana). Hay discriminación con los mayores, (por las mismas razones que los demás sectores sociales, género, color, pobreza, pero además por razones de edad…)
Necesitamos asumir a nuestro cargo, poner estos temas fuertemente sobre la mesa y utilizar todos los espacios disponibles para lograr una mejora sustancial.
Cómo nos vemos
Nuestros temas (los mayores, sus derechos y su calidad de vida) no ocupan espacios reales de los medios de opinión pública. No están en el discurso o interés concreto de los Partidos Políticos ni del gobierno, más allá de algunos espacios sectoriales específicos.
Los espacios reales (Ámbito de negociación, BPS, medios, calle, etc.) no vibran en forma pública a la vista de la gente como para empujar la toma de conciencia.
Asumamos que es una responsabilidad de esta Comisión de Seguridad Social, además del pensar en el futuro y las reformas necesarias, revisar la coyuntura y poner a disposición del conjunto, las reflexiones necesarias para motivar la movilización y la toma de conciencia sobre las urgencias que están sobre la mesa hoy.
