Rampla, Cerro, balazos: mi tía Eulogia era desconfiada

Por Pompidio

Un nuevo episodio tuvo lugar en el día de ayer martes frente a la sede de Rampla Jrs. A las 9 de la mañana fue baleada por un hombre requerido, que circulaba en un auto requerido y que además estaba drogado. Se detuvo al hombre, al auto y eso, según mi tía Eulogia que de tan desconfiada que era, por más que tuvo muchos pretendientes, no le creyó las promesas de casamiento a ninguno y se terminó quedando soltera, nos hace pensar igual que la tía Eulogia en este episodio: desconfiamos.

Los episodios que se iniciaron, aparentemente, en un partido de tercera división entre Rampla y Cerro, donde 10 individuos llegaron en motos, y un auto (el requerido), insultaron, provocaron y le terminaron pegando dos balazos a un taximetrista que está en la seguridad de los picapiedras, y que a los 10 días se repite la agresión contra la sede de Rampla y que nadie en la barriada del Cerro, se anime a declarar, nos parece poco creíble que tenga que ver con el fútbol. Obviamente nos guiamos por todo lo que sale en la prensa, no tenemos otra información que esa.

Màs, este drogadicto que estaba requerido, nos parece que es como la cáscara de algo que seguramente estará siendo investigado por la Policía y que en poco tiempo más se le informará a la población qué es lo que está pasando.

Conocemos el Cerro. Una villa con muchísima gente de trabajo. Todos los que viven en ella se conocen o casi todos. No nos cierra que este individuo pueda estar activo siendo requerido, el auto también requerido y actúe con impunidad y nada menos que en horas del día, porque el partido de tercera división fue de día y la última agresión a las 9 de la mañana.

Algo no cierra. No creemos que ni Cerro, ni Rampla Jrs. ni los dirigentes, técnicos y futbolistas, tengan algo que ver con estos episodios, nos parece que son víctimas de una situación que tiene en otros barrios otros ejemplos.

Detener a quien disparó, que según las crónicas estaba drogado, puede dar una pista de lo que está sucediendo, porque como dice mi tía Eulogia, “ese muchacho debe ser un drogadicto que por un poco de droga hace cualquier desastre”.

Nos parece absurdo suspender el fútbol o las competencias deportivas. También nos parece absurdo que un individuo se pudiese estar moviendo con tanta soltura en un barrio pequeño como lo es el Cerro y nadie se percate de su presencia.

En fin, seguramente los días, las investigaciones que desarrollan las autoridades traerán luz en un episodio desagradable que de alguna manera involucra a un deporte tan sentido por todos los uruguayos como lo es el fútbol.

 

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