Por Pompidio
Entre domingo y lunes el presidente de la República, Dr. Vázquez, junto a sus ministros, realizaron decenas de encuentros con grupos de vecinos a lo largo y ancho del barrio La Teja, con la participación de distintos actores sociales y sindicales de zonas cercanas a esa popular barriada.
Este tipo de encuentros, solamente así de sencillo, es necesario destacar y debería destacarse. Con realizar una rápida mirada por Venezuela, Brasil, Argentina, e incluso en países del llamado primer mundo, estos acontecimientos que reúnen gobierno y su pueblo, no se pueden realizar por lo que todos conocemos de sus realidades, sus temores, sus miedos, y su violencia social y política.
No obstante, los medios nuestros en general -no adjudicamos intencionalidad- o lo minimizan o lo analizan erróneamente sin llegar a comprender el alcance de este tipo de actividades.
E incluso se menciona, en uno de los titulares hoy que La Teja le pasó factura al presidente, su ex barrio. Y fue todo lo contrario, no solo no le “pasó factura” en el sentido que trata de señalar el titular, sino que la calidez demostrada por los vecinos fue desbordante.
Claro, puede pasar que el periodista no esté acostumbrado a lo que se llama diálogo. Esa es una posibilidad. Decía Vázquez que «hubo expresiones de organizaciones sindicales al inicio de esta jornada que atendí personalmente previo al ingreso a este salón, para seguir ese diálogo tan rico y tan fermental entre gobierno y ciudadanos».
De eso se trata, de dialogar y lo hace quien no es tan lógico que lo haga. Es como estar señalando el camino o enviar una señal a las distintas fuerzas políticas que conforman este Uruguay de la necesidad que se debe tener en dialogar con la gente.
Pocos lo hacen. Ni siquiera la fuerza política a la que pertenece el propio presidente, Frente Amplio, interactúa con los vecinos, con los ciudadanos. El inicio o la formación del Frente Amplio justamente se dio con la gente. Pues ahora está totalmente alejado del sentir de los uruguayos. Lo mismo pasa con los demás partidos políticos. Alguien podrá decir “yo voy semanalmente a tener reuniones con los vecinos”. Será así, pero no deja de ser un acto individual, no una necesidad de los partidos políticos, que debería ser prioridad, de estar al tanto de lo que sucede con la gente, sus problemas, sus planteos.
Y eso también es para los diputados, los ediles, los concejos municipales, y en Montevideo los concejos de vecinos. Todos alejados unos de otros, viviendo en sus propios reductos e imaginando un Uruguay que no es. El Uruguay que es está en el seno de la gente, los barrios, las ciudades alejadas de las capitales departamentales.
Y nos guste o no, solamente ese ejercicio lo hace el Gobierno Nacional, y para nosotros, que seguimos los resultados de esos encuentros, y luego la devolución a los planteos de los vecinos, donde al año o antes de haber visitado una zona del país, se realiza una evaluación de los cumplimientos, nos parece sencillamente espectacular. Para quien escribe es el camino a seguir. Y justamente por no seguirlo, la sociedad no puede avanzar mucho más y nos presente casi a diario, problemas que son producto de la incomunicación.
