Por Pompidio
Mientras el juez Marcelo Souto determinó cuatro procesamientos y un emplazamiento, todo pasó a la órbita del Crimen Organizado, aunque ya se encuentran en prisión, procesados por diferentes delitos, Francisco Sanabria, en la cárcel de Campanero en Lavalleja, el gerente general del cambio Nelson Calvette, trasladado a Colonia a la cárcel Piedras de los Indios, la contadora Soledad Ubilla a la cárcel de mujeres, mientras que procesó sin prisión a la contadora externa de la empresa, Beatriz Silva.
La situación del que fuera presidente del Banco Central, Humberto Capote, si bien está comprometida, es diferente, porque el fiscal Rodrigo Morosoli solicitó prisión para el contador Capote por la presunta comisión de “un delito continuado de apropiación indebida en calidad de coautor”. Pero el juez Souto lo dejó en libertad “emplazado y con cierre de fronteras”, según explicó a El País el propio magistrado, que agregó que antes de tomar una decisión pidió “una serie de pericias”.
El resultado de la indagatoria determina que Francisco Sanabria se convirtió en director, tras el fallecimiento de su padre Wilson Sanabria, y continuó con el «modus operandi» o el «sistema de trabajo».
Nelson Calvete era quien «a diario se encontraba en la casa de cambio, impartiendo directivas a los empleados, manejando la compraventa de divisas y atendiendo al público», y, tras la muerte de Wilson Sanabria, «continuó captando depósitos de la clientela fidelizada por la larga trayectoria pública y empresarial del fallecido».
En cuanto a la contadora interna se señala que «estaba en pleno conocimiento» de la operativa ilegal.
Finalmente se dispuso remitir a Crimen Organizado, las actuaciones llevadas a cabo debido a la existencia de indicios de que se produjeron delitos que exceden su jurisdicción. Operadores judiciales dijeron que se presume el lavado de activos.
Morosoli solicitó el procesamiento y prisión de Sanabria por la presunta comisión de “reiterados delitos de libramiento de cheques sin provisión de fondos en calidad de autor, en régimen de reiteración real con un delito continuado de apropiación indebida en calidad de autor y con un delito continuado de falsificación ideológica por un particular, en calidad de coautor”.
La de Calvette, por la presunta comisión de “un delito continuado de apropiación indebida, en calidad de coautor”.
La de la contadora Ubilla, por la presunta comisión de “un delito continuado de apropiación indebida, en calidad de coautora, en régimen de reiteración real con un delito continuado de falsificación ideológica por un particular, en calidad de coautora”.
Por su parte, a la contadora Silva pidió procesarla sin prisión por la presunta comisión de “un delito continuado de falsificación ideológica por un particular en calidad de autora”.
