Los nombres de los municipios

Por Lic. Jorge Scuro

jscuro@adinet.com.uy

¿Ud. sabe en  qué municipio vive? ¿Alcaldía y municipio son lo mismo? ¿Cómo se llama su alcalde? ¿A qué partido pertenece?

Quien haga estas preguntas entre sus vecinos, parientes y amigos puede llevarse una gran sorpresa.

Hace 26 años que existen los Centro Comunales Zonales (CCZ). ¿Ud. sabe en cual vive?. Hace diez años existen las alcaldías y los municipios en el Uruguay.  Se podrá decir que es poco tiempo para que la gente tome conciencia de estas designaciones, sobre todo en un país como Uruguay en que todo es lento y más vale no ponerse nervioso pues en ello le puede ir la vida.

Sin embargo tratándose del tercer nivel de gobierno parece que vamos demasiado lento, o el asunto no es de real importancia para la gente. Peor si aceptamos que estas designaciones no son mera nomenclaturas, que apuntan a realidades nuevas y diferentes. La gente ¿lo vive así, lo siente así?. Téngase en cuenta que esta novedad fue pensada por años entre los políticos y durante mucho tiempo la gente pensaba que era una solución para acercar la intendencia a la gente, a los barrios. Se trataba de descentralizar la gestión municipal para comodidad de los vecinos y mejorar la gestión en los departamentos.

¡Cuantas palabras: departamentos, intendencias, municipios, alcaldías, alcaldes, CCZ, concejos, ediles…!

Cuando uno visita otros países o ciudades comprende que todas estas instituciones y varias más tienen una realidad inmediata para el vecino, incluso para el turista que está de paso. Más aún las seccionales judiciales y policiales coinciden con la alcaldía y se refieren a su designación. Puede ser que en algunos pagos de nuestro país las cosas sean más claras. Por lo que atañe a Montevideo el asunto es borroso y desconocido.

Según un estudio de la Universidad Católica, el 75% de la gente sabe “poco o nada” de los municipios. Esto debería preocuparnos seriamente. No solamente como avance cultural, sino como necesario conocimiento práctico.  Todavía hay vecinos que le reclaman a UTE por problemas en el alumbrado público.

Tenemos derecho a saber de quien depende la gestión de nuestra ciudad y nuestros barrios. Sus jerarcas políticos  son rigurosamente designados por la ciudadanía.  Es lo mejor que sabemos hacer colectivamente, sería bueno saber un poquito más qué elegimos y para qué cuando votamos.

Para colmo nuestros municipios están nominados por letras!! Aquello de los CCZ designados por números quizás fuera, unos milímetros, más amigable que esto de las letras. Designación, además, que nos cayó desde vaya a saber de donde. Ni siquiera pudimos elegirla  y esto está muy lejano y reñido con la fina sensibilidad oriental en estos asuntos “que nos conciernen a todos”.

Se me ocurre que puede haber una instancia colectiva que nos ayude a todos a tomar conciencia de dónde estamos parados y que además solucione esta defectuosa designación de los municipios o alcaldías.

Se podría generar una instancia en que cada municipio de la intendencia de Montevideo eligiera el nombre que más le convenga de acuerdo a la mayoría de sus vecinos luego de una instancia de diálogo franco y abierto.

El mismo criterio para la elección de esta designación debería quedar a criterio de los mismos vecinos electores.

Por ejemplo: si el municipio A eligiera llamarse “del Cerro” sería un acuerdo con carácter geográfico aceptable. Lo mismo si el B opta por  “Centro”,  o el C por “Aguada”, el D por “Norte”, el E por municipio del Este o el G del Oeste., y el Ch  “del Sur” (recuérdese que esta alcaldía es la más austral del país) Este tipo de designación geográfica tiene la ventaja para los montevideanos, los ciudadanos del interior y los extranjeros que la designación misma los ubica geográficamente al instante.

Hay otras posibilidades, por ejemplo: designar en primera instancia con el nombre del barrio más extenso o más populoso y luego agregar en letra más pequeña otros nombres de los distintos barrios. Esto puede tener la ventaja emotiva de sentirse reconocidos.

Otra: designar con el nombre de un personaje ilustre que haya vivido en esa zona: Vaz Ferreira, Batlle, Herrera, y otros. Esta puede tener la ventaja cultural de referirse a ilustres vecinos del pasado.

En fin, lo importante es que el nombre del municipio sea puesto por los vecinos que viven allí. El criterio para elegirlo lo verán quienes eligen.

Esta especie de juego, muy en serio, “elija Ud. el nombre de su alcaldía” puede servir, además de generar un nombre amigable y elegido democráticamente, para difundir y profundizar las funciones y tareas de esta tan antigua y moderna institución que canaliza las principales tareas de nuestra convivencia ciudadana.

Quizás, de yapa, nos encontremos que hay tareas que  debería     hacer y no  hace. O tareas que debería hacer, etc..

Sugiero que estando a punto de renovar nuestros Concejos podríamos platear esta iniciativa.

 

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