Por Pompidio
Hace unas décadas atrás le preguntábamos a un uruguayo ¿y cómo andás? y la respuesta común era: “bien, llevándola, por ahora tiro”. Hoy la cosa es diferente. Se le pregunta a cualquier uruguayo ¿y cómo andás? y la respuesta común es: “mal, está muy difícil, es un relajo”
Bueno, arriba ese ánimo. Y le decís ¿qué tenés que hacer el fin de semana, que te parece si nos reunimos para tomar un café?. Y de 10 que le hagas esa propuesta, por lo menos 5 de ellos, de los que te dijeron que andan mal, te responden: “no, ando medio complicado, me voy unos días a Miami con la familia…” o a Turquía, o a Santo Domingo, o a cualquier destino del mundo, especialmente los exóticos comparándolos con décadas atrás, donde el viajecito era Buenos Aires, los más audaces Florianópolis y los pocos pudientes “las Europas”. O sea que el latiguillo “estoy mal, está muy difícil…” es solamente una respuesta que se tiene en la boca, casi sin pensarlo. Lo mismo sucede con situaciones de episodios que se dan en la prensa o titulan los medios de comunicación y que se repiten sin analizar, cuando le preguntás ¿así que pasó eso y cómo? Imposible tener la respuesta, porque se repite el título que leyeron.
Hace un par de días un titular de un matutino decía que un hombre había sido procesado por agarrar a un ladrón. Titulando así, la primera reacción es consustanciarse con el que había sido víctima de un robo. Más, en Twitter, un conocidísimo relator de fútbol, sin pensarlo mucho o nada, dijo que era una barbaridad, que no se podía vivir más así, etc., etc.
No se detuvo un instante a pensar que el juez, procedió con las leyes y opinó por el titular, Por ahí (no lo sé) el hombre procesado, agarró al ladrón, lo ató a una silla y le dio 500 latigazos. Dijo un disparate, lo que pretendemos afirmar es que se actúa bajo el influjo del titular, no sabemos si la dinámica de la vida, nos lleva a no pensar, a no meditar.
El uruguayo de un tiempo a esta parte, seguirá siendo más inteligente que el común de los habitantes de la región, pero perdió la capacidad de análisis, diríamos que en forma grosera.
La noticia de hoy, la cual no tiene mayor destaque, porque las preferencias pasan por otras catástrofes, es la siguiente y que da para pensar. Obviamente que se puede rotundamente discrepar. Simplemente hay que analizar.
Para nosotros, los números son los números, y la explicación de por qué tanta queja acompañada de tantos viajes al exterior de los uruguayos en tren de paseo ¿no será parte de un escenario que no alcanzamos a comprender y que las verdades son siempre a medias?
La noticia:El Instituto Nacional de Estadísticas informó que el índice medio de salarios aumentó 0,33 % en agosto de 2016. La variación anual acumulada fue de 9,25 % y en los últimos doce meses, de 11,43 %. Asimismo el índice medio de salarios reales en agosto registró un descenso de 0,24 %, mientras que en los últimos doce meses aumentó 1,87 % y en el acumulado del año se incrementó en 1,04 %.
El índice medio de salarios con base julio 2008=100 que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas aumentó 0,33 % en agosto de 2016 y su número índice se fijó en 253,22. La variación anual acumulada fue de 9,25 %; y en los últimos doce meses, de 11,43 %.
El índice medio de salarios nominales con base julio 2008=100 aumentó 0,36 % en agosto de 2016 y su número índice se fijó en 254,36. La variación anual acumulada fue de 9,21 % y en los últimos doce meses, de 11,53 %.
Por otra parte, el índice medio de salarios reales, con base en julio de 2008, se situó 133,66. Este índice en agosto registró un descenso de 0,24 %, mientras que en los últimos doce meses aumentó 1,87 % y en el acumulado se incrementó en 1,04 %.
