Artigas: hoy hace 166 años de su fallecimiento

Fue un amanecer, ya lejano, el 23 de setiembre de 1850 cuando el padre Artigas dejó de existir físicamente, a la edad de 86 años. Hacía 3 décadas que vivía en el Paraguay. Para los orientales, y para los pueblos de esta América, sigue entre nosotros. Sus pensamientos, sus ideas, están vigentes.

José Gervasio Artigas, nuestro prócer, vivía en su residencia en el barrio Trinidad, de la capital Asunción cuando lo sorpredió la muerte.

En aquel amanecer, las últimas palabras del Karay Guazú, como le llamaban los guaraníes, fueron “¡Mi caballo! ¡Tráiganme mi caballo!”

Los restos del general recibieron sepultura en el Cementerio de la Recoleta , en el sector denominado “Campo Santo de los Insolventes”, a poca distancia de la quinta en la que entonces vivía.

Poco tiempo antes, el ingeniero Mayor Enrique de Beaurepaire Rohan relató así su encuentro con el anciano caudillo oriental: “No me cansaba de estar frente a frente con este hombre temido, de cuyas hazañas había oído hablar desde mi infancia, y que mucho tiempo creía muerto. Por su parte, no se manifestó menos satisfecho el viejo, al saber que me conducía a su morada la fama de sus hazañas. Entonces, me preguntó risueñamente, ¿mi nombre suena todavía en su país de usted? Y habiéndole contestado afirmativamente, dijo, después de una pequeña pausa: “Es lo que queda de tantos trabajos: hoy vivo de limosnas”.

Artigas fue y es un grande. Murió en soledad. Asombrándose de que todavía lo recordaban, a pesar de su lejano y largo exilio. Seguramente hoy se asombraría mucho más, si se llegara a enterar que está vivo en la memoria de los buenos compatriotas.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*