El 27 de junio de 1973con el argumento que “la acción delictiva de la conspiración contra la Patria, coaligada con la complacencia de grupos políticos sin sentido nacional, se halla inserta en las propias instituciones, para así presentarse encubierta como una actividad formalmente legal”, Bordaberry disuelve las cámaras. En su discurso por cadena de radio y televisión argumentó:
“Afirmo hoy, una vez más y en circunstancias trascendentes para la vida del país, nuestra profunda vocación democrática y nuestra adhesión sin reticencias al sistema de organización política y social que rige la convivencia de los uruguayos. Y va con ellos entonces el rechazo a toda ideología de origen marxista que intente aprovechar de la generosidad de nuestra democracia, para presentarse como doctrina salvadora y terminar como instrumento de opresión totalitaria. Este paso que hemos tenido que dar no conduce y no va a limitar las libertades ni los derechos de la persona humana. Para ello y para su vigilancia estamos nosotros mismos; para eso además hemos cometido esas funciones al Consejo de Estado y más allá, aún por encima de todo ello, está el pueblo uruguayo que nunca dejó de avasallar sus libertades”.
Bordaberry: “no va a limitar las libertades ni los derechos de la persona humana”
Es imposible calificar a Bordaberry. Todo lo contrario sucedió. Presos políticos, torturados, desaparecidos, familias en el exilio, un verdadero desastre. En lo único que no se equivocó, este oscuro personaje de la historia uruguaya, es en el final de sus argumentos: “está el pueblo uruguayo que nunca dejó de avasallar sus libertades”
Y así fue, porque ese mismo día, se inició una histórica Huelga General comandada por la CNT que duró 15 días y que marcó a fuego a la dictadura. Y la lucha siguió. Hubo mucho dolor, es cierto, pero luego de 10 años la dictadura cívico-militar dejó paso a la democracia, que la recuperó el pueblo en las calles, pero además, con el apoyo del exilio, donde muchísimos uruguayos siguieron recibiendo la solidaridad de otros pueblos. Hubo una conjunción de esfuerzos, de todos los partidos políticos democráticos del Uruguay, de quienes resistieron en Uruguay, de los presos políticos y el exilio donde hubo figuras como Wilson, el Toba, Zelmar, y muchos otros, que hicieron posible, algunos con sus vidas, que esta cruel dictadura no pudiese enquistarse en esta tierra.
La historia contada así parece simple y seguramente tiene muchísimo de síntesis. Se llegó a la dictadura, luego de atravesar años muy duros, donde la conflictividad era enorme. Las medidas prontas de seguridad, la represión que había ganado a los gobiernos que tendían ser cada vez más autoritarios y algo similar ocurría en los países de la región.
En fin, un día para recordar, especialmente recordar con respeto a aquellos que dejaron la vida para instalar nuevamente la democracia en el Uruguay.
