El 15 de setiembre se realizaran 23 correcaminatas en simultáneo en diversos puntos del país. Más de 30.000 personas participarán en uno de los eventos más grandes del país. Organizada por el INJU
Pueden participar todas las personas mayores de 13 años de todo el país. Quienes tengan menos de 18 años deberán presentar al momento de la carrera el deslinde de responsabilidad firmado por una persona responsable mayor de edad, que deberá también adjuntar su fotocopia de cédula de identidad.
Cada joven trae consigo nuevas miradas del mundo, nuevas sensibilidades. Y desde su lugar se rebelan ante las injusticias y luchan por dejar atrás tradiciones que no los representan: el machismo, el patriarcado, los tabúes, la heteronormatividad, el individualismo, la hipocresía y los privilegios sociales. El recurso más valioso de nuestro país es finito. No podemos darnos el lujo de perder el valor de ningún joven. Tenemos los valores contados.
En nuestro país hay 836.027 jóvenes. Cada vida cuenta.
“Se han perdido los valores”, nos dicen. Cada joven vale.
En Uruguay sigue habiendo jóvenes que pierden su vida fruto de la violencia, de muchas violencias. De violencia delictiva, por supuesto. Pero sobre todo a raíz de suicidios o accidentes de tránsito.
Distintas expresiones de la misma violencia:
el valor que nuestra sociedad le da a sus jóvenes.
Cada joven trae consigo nuevas miradas del mundo, nuevas sensibilidades. Y desde su lugar se rebelan ante las injusticias y luchan por dejar atrás tradiciones que no los representan: el machismo, el patriarcado, los tabúes, la heteronormatividad, el individualismo, la hipocresía y los privilegios sociales.
El recurso más valioso de nuestro país es finito.
No podemos darnos el lujo de perder el valor de ningún joven.
Tenemos los valores contados.
EL VALOR DE LAS JUVENTUDES EN URUGUAY
Históricamente la juventud ha sido señalada como peligrosa y asociada a prácticas inmorales. La sociedad parece estar pendiente de sus obligaciones, pero no siempre recuerda sus derechos. Es así que el mundo adulto criminaliza las diversas expresiones juveniles, incomoda su ropa, música y formas de pensar. La irrupción de lo nuevo, que por definición es diferente, genera resistencia.
El discurso público que vincula las juventudes con la violencia, desinteresadas del estudio y del trabajo, coloca una y otra vez a cada joven en la mira. Olvida los múltiples ejemplos cotidianos de jóvenes comprometidos con su comunidad y con las transformaciones sociales. Olvida también que la mitad de quienes hoy son jóvenes nacieron en hogares pobres.
Mientras que el discurso público busca encasillar a las personas jóvenes, ellas se apropian de los espacios públicos y habitan la ciudad. Según datos de la última Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud (2013), el 87.6% salió a un parque, plaza o a la rambla en el último mes. Mientras que menos de la mitad han ido a un boliche (43.3%) en el último mes, al igual que al fútbol (41.5%). Por otra parte, en los lugares donde la sociedad les exige pasar más tiempo, en el centro educativo, el 63.8% se sintió discriminado.
A la vez que el discurso apunta a la responsabilidad que deben asumir las personas jóvenes cuando se entra a la vida adulta, siguen siendo pocas las oportunidades para que puedan hacerlo con independencia y autonomía. Si se toman todos los jóvenes, solo el 38.4% se emancipó, e incluso al mirar entre 24 y 29 años solo el 53.4% lo hizo.
Dicen que los jóvenes no quieren trabajar, mientras que el desempleo, que refleja cuántos buscan trabajo y no encuentran, es 3 veces más alto que para el total de la población. A su vez, cuando consiguen trabajo, la mitad está condenado a la informalidad, es decir, no están amparados por las mismas instituciones que el resto de la sociedad. Además, son las mujeres jóvenes las que cargan con la responsabilidad de cuidar y realizar las tareas del hogar, pero no se las reconoce por ello. Casi el 40% de los jóvenes en Uruguay declaran realizar tareas de cuidado, el 44,1% de las mujeres y 27.5% los varones.
En Uruguay hay 836.027 personas de 14 a 29 años. La realidad de cada joven en nuestro país difiere según su origen, lugar de residencia, trayectoria educativa y muchos otros factores. Como INJU nos ocupa que más allá de las diversas trayectorias de vida, todas y cada una de las personas jóvenes puedan ejercer libremente sus derechos. Defendemos a cada joven, de cada localidad, de todos los barrios.
Tenemos los valores contados porque cada joven vale y es presente, porque son 836.027 vidas que debemos respetar y cuidar. Porque cada joven cuenta.
