Por Eme Eme
Cada torneo mundial de fútbol, la distancia entre Europa y América será mayor, salvo algún episodio puntual, pero siempre la supremacía será europea. En Rusia 2018 los cuatro finalistas son europeos. Y obviamente a quien le toque ser campeón (nos inclinamos por Francia), será el cuarto representante europeo que se corone en forma sucesiva, como pasó con los torneos disputados en 2006 (campeón Italia), 2010 (campeón España), 2014 (campeón Alemania) y ahora en el 2018 otro europeo.
El poder económico va desvirtuando la puja deportiva. En América del Sur por ejemplo, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia son los principales proveedores de futbolistas para las “grandes ligas” italiana, española, inglesa y francesa. Hay otros países sudamericanos en menor medida que también hacen su aporte, y no podemos olvidar que también otras ligas de diferentes continentes, y de menor importancia, reciben futbolistas sudamericanos. Es una verdadera sangría.
En Europa a manera de ejemplo, con apenas 20 años están jugando los uruguayos Rodrigo Bentancur (Juventus) y Federico Valverde (Real de Madrid), ambos ya debutantes con la selección celeste mayor, el primero con un mundial sobre sus hombros. Solamente citamos estos dos ejemplos. Pero podríamos agregar otros, caso Torreira que lo termina de adquirir el histórico Arsenal de la Liga Inglesa.
Las ligas sudamericanas están cada vez más pobres. Sus futbolistas son vendidos al exterior por “monedas”, donde los contratistas hacen grandes negocios y los clubes que los forman se quedan con una especie de limosna. No se sabe por ejemplo si se puede empezar el torneo local en Uruguay, por las enormes deudas de sus principales equipos. Otros ya directamente no pueden subsistir.
A manera de humor negro decimos siempre, que si pasa un avión, no importa el destino, y si el futbolista uruguayo se puede subir al mismo, parte a jugar por ejemplo hasta en Islandia, como nos enteramos hace poco que está jugando un futbolista que tuvo muy poco recorrido en nuestro país.
Los europeos, varias décadas atrás, eran futbolistas que se caracterizaban por su fortaleza física, y muy poca técnica. Estructurados, aplicados tácticamente y poco más. Ahora la situación cambió. Tienen y disfrutan referentes, muchas veces sudamericanos, que han aportado otra manera de jugar al fútbol. Y los europeos, sin dejar de lado sus virtudes, sumaron la de los futbolistas que fueron recibiendo, y no solo de América del Sur, sino también de África, continente que nutre especialmente a Francia, Inglaterra y también a Bélgica.
El fútbol es un negocio actualmente. Se mueven millones. Y se irán destacando y distanciando quienes más plata tienen.
Incluso la diferencia se da entre ellos mismos. Italia y España les está costando formar sus propias selecciones. Las principales estrellas de sus equipos son extranjeros. Ahora se dio un pase millonario, Cristiano Ronaldo, se fue a jugar a la Juventus de Italia, dejando luego de 9 años de éxito a Real de Madrid.
No pasa lo mismo con Francia e Inglaterra, que cuentan en sus selecciones, con un número importante de primeras figuras jugando en sus propias ligas . No es una contradicción. A Italia y a España, llenos de futbolistas sudamericanos, cada día tienen menos futbolistas de nivel de sus propios países.
Este es un análisis menor. Muy grueso diríamos. Está el caso de Alemania, donde sus futbolistas mayoritariamente integran la selección de su país y a su vez juegan en clubes alemanes. No todos por supuesto, pero sí la mayoría.
Da para largo y seguramente hay varias opiniones, pero siendo tan pobres, no podemos aspirar a grandes logros. Por eso lo de Uruguay en estos últimos 12 años es maravilloso. Y si no lo creen así, se tienen que fijar en los dos clubes más grandes de Uruguay, Peñarol y Nacional, no pueden acceder a instancias finales de los torneos internacionales que se juegan en nuestro Continente.
