Celestes: preocupante actuación al margen de la victoria

Por Eme Eme

Ganar a Egipto y también a Arabia Saudita era casi una obligación. De no partir de esa base, es imposible tener sueños en un mundial. El tema es que no tenemos equipo. No existe o por lo menos no se visualizó un funcionamiento con cierta jerarquía como para pretender avanzar mucho más allá de los octavos de final. O sea terminar la serie y poder enfrentar a Portugal, rival al que podemos vencer si mejoramos rendimiento, no creemos que España esté dentro de nuestras actuales posibilidades.

Antes del Mundial de Rusia se pensó que el recambio del mediocampo podría traer un salto de calidad. No fue así. El primero en perder la confianza fue el técnico, maestro Tabarez.

Los que nos han leído más de una vez saben que sostuvimos la necesidad de contar con un “10”, lo digo de otra manera, un futbolista que pueda generar acciones para que tanto Suárez como Cavani logren plasmar en la red, todas sus condiciones de goleadores de primerísimo nivel. En sus clubes, ambos reciben 20 pelotas por partido, en la selección, apenas tres o cuatro y muchas veces las tienen que crear entre ellos mismos.

Eso sigue siendo un debe. El maestro no respalda a quien es habilidoso. Le pierde la confianza casi al instante. Pasó con Nacho González en Sudáfrica, que duró apenas un tiempo y jamás nunca fue tenido en cuenta, luego tampoco tuvo respaldo un posible lanzador como Gastón Ramírez, siempre entró en cuentagotas a jugar partidos y mucho menos Giorgian De Arrascaeta. Lo citó en todas las eliminatorias, jamás lo puso o jugó minutos. Unos pocos partidos de práctica, menos de 5, debut en el Mundial de Rusia y afuera y bailando. Sabemos que al maestro la presión de la prensa le resbala. Pero el periodismo apenas perdió o no se metió en el juego ante Egipto De Arrascaeta ya empezó a pedir al Cebolla.

Y vuelta a recurrir a un futbolista que no calza los puntos de una competencia de alto nivel como la que se está desarrollando en Rusia, que es el Cebolla Rodríguez. Hoy quedó más que claro y menos mal que el maestro reaccionó a tiempo.Lo mismo podríamos decir para Sánchez  aunque tiene a su favor los envíos de pelota quieta o igual concepto con Nández. No son solución. Rompe los ojos que no están para este tipo de competencias.

Seríamos injustos si analizamos primero la labor individual de los futbolistas. Antes de ese análisis confesamos que el peor presente es la desorientación tácticaque puede influir negativamente en actuaciones individuales.

No podemos jugar con un 4-4-2. No tenemos acompañando al doble cinco (Vecino y Bentancur), a dos laterales rápidos y que puedan ir al fondo del terreno para romper el cerco rival.

Con el plantel actual se debe jugar con un 4 – 3 – 1 – 2. Y ese uno debe ser Giorgian De Arrascaeta. No tiene otra opción. Ahora bien los tres del medio serían en nuestra idea futbolística, Torreira, Vecino y Bentancur.

Si no le gusta De Arrascaeta al maestro que utilice a Laxalt y si no a Stuani y que tire unos metros atrás a Suárez, como pasó en Sudáfrica que de armador tuvo que terminar jugando Diego Forlán.

Otra opción, si se empecina en jugar 4-4-2 , solamente tiene a Urretavizcaya y Laxalt con cierta posibilidad de ser los laderos de Vecino y Bentancur.

Ese es el gran problema, creíamos que teníamos equipo y nos venimos a desayunar que está lejos el maestro de encontrar un equipo.

Luego vienen los rendimientos individuales. Para nosotros solamente se salva el triángulo final: Muslera, Josema Giménez y Godín. Lo siguen a esos tres, pero lejos y solamente en pasajes de ambos partidos, Cavani, Bentancur y Torreira, y muy poquito del resto, con rendimientos llamativamente bajos, caso el Pelado Cáceres, Varela, Vecino, incluso podríamos agregar a Luis Suárez, que en el último partido si bien anotó un gol, ya se le notó en su vena más negativa, la protesta y los roces innecesarios.

Laxalt no se puede juzgar, otros caso Sánchez, Cebolla y Nández, desde nuestro punto de vista, no tienen nivel para una competencia de primerísimo nivel.

Creemos que estamos en el horno. Estamos lejísimo del ritmo mundial. Lo que nos queda es la hazaña. Jugar contra España o Portugal, que nos apedreen el rancho, que Muslera sea enorme y que algún contragolpe le permita a Luis y Edi iluminarse. Incluso avanzando luego de alargue y penales. Pero realmente, la confianza que teníamos, la perdimos toda, porque la realidad es la realidad.

Una lástima.

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