Hay fotos que quedan en la memoria de los uruguayos. Seguramente la del Obelisco del 27 de noviembre de 1983, cuando todos juntos le dábamos el último empujoncito a la dictadura reclamando elecciones. Ésta de la última marcha, donde fue una multitud. La más grande de todas las Marchas del Silencio. La enorme alegría de ver abrumadora mayoría de jóvenes, marcando que hay futuro. Y se repitió en los otros 18 departamentos del interior del país. Y también estuvimos todos juntos. No hubo partidos políticos. Éramos simplemente uruguayos que pedimos por Verdad y Justicia y por Nunca Más. Suponemos que quedó claro para todos, especialmente para algún trasnochado que todavía se atreve a realizar discursos inoportunos.
