Por Eme Eme
Peñarol salió campeón y no es la “noticia”. Sus dirigentes afirman que ganaron 51 torneos de esta índole. Algo menos lo hizo Nacional. O sea que la vida de los torneos locales, se divide entre estos dos equipos. Desde el año 1976 a la fecha en el fútbol profesional. Defensor y Danubio, especialmente ambos, le “robaron” algún título al “sistema” y eso no podemos dejarlo de lado. Porque el sistema es todo. Desde la prensa que vive para esos dos equipos, dejando de lado el deporte, y concretamente el fútbol, para interesarse solamente en los llamados dos grandes. Se sabe cuándo entrenan, a quién contratan, todo se conoce por parte de la afición. Destacan periodistas para cubrir hasta el mínimo movimiento. De los demás, terminado ahora el campeonato, se sabrá una o dos semanas antes de iniciarse el torneo del 2018, si es que siguen afiliados a la AUF, si entrenan o si incorporaron a un futbolista. Así es el fútbol local. Y esa presión se traslada a todos los ámbitos de nuestro fútbol. Fijación de canchas, mayor plata de la empresa “organizadora” del torneo, contratistas que por lógica traen jugadores para poderlos cotizar, porque claro, con tantas décadas en eso, ambos “grandes” tienen a casi todo el país con ellos. Y bueno, es así, hasta que alguien no se ponga firme. Por ejemplo, salvo Peñarol y Nacional los demás equipos el año próximo tendrán que ir a jugar a Maldonado a la cancha de Atenas de San Carlos, siempre y cuando no hubiese llovido mucho en la semana, porque de lo contrario estaría tapada de agua. O Torque será local en el Centenario, casi la cancha auxiliar de Peñarol y Nacional.
Precisamente, los dos últimos partidos entre Peñarol y Defensor Sp. se jugaron en el Centenario, cancha oficial de Peñarol durante 8 décadas, salvo el último año.
Peñarol jugó tres torneos. Perdió el Apertura, perdió el Intermedio, invirtió dinero en el Clausura, lo ganó de punta a punta, y definió con Defensor Sp. para lograr el “Uruguayo” por penales.
En estos dos partidos no fue más que el violeta. En juego fue menos. Lo superó Defensor Sp, con una diferencia que en fútbol es fundamental. Hay que hacer goles. Y este equipo de Defensor Sp. no tiene gol. O lo tiene en el banco, que es Milán, pero el técnico no hizo uso de la opción en estos partidos. Una lástima. Podrá tener 16 años, pero demostró que sabe hacer goles, situación o carencia que tiene el panameño Waterman, López, incluso el propio Facundo Castro, el mejor exponente atacante del violeta. No se puede seguir hablando de la ausencia de Carneiro, porque sería mentirse. No jugó en casi todo el torneo por una pubalgia, que debe ser la más severa que tuvo un ser humano, porque hace 9 partidos que no puede jugar, o lo hizo por 30 minutos. De locos.
Peñarol tiene tres o cuatro figuras que para el medio, desequilibran. Un buen golero, dos laterales que para nuestro medio son los mejores, y Gargano y Cebolla Rodríguez. No es un equipo, son estas figuras. Tuvo la suerte que no tuvo Defensor Sp. A los violetas, todas sus principales figuras no pudieron jugar, decíamos Carneiro, su golero Reyes, Benavídez estuvo más lesionado que en actividad, ayer mismo no duró ni cinco minutos, Cougo, fueron muchas las ventajas. Sin embargo, Defensor Sp. fue más equipo.
En el partido de ayer, en los penales estuvo la diferencia. Que es el reflejo de todo el torneo. Peñarol hizo goles de todos los colores, Defensor Sp, fue, especialmente en los últimos partidos, un equipo peleado con el gol.
No hizo goles ante Fénix, tampoco en los dos partidos frente a Peñarol, ni siquiera en el alargue, y para peor, dos de sus futbolistas, sacaron en los remates penales, la pelota para afuera del Centenario. Una cosa es que el golero contenga el penal, otra cosa es tirarla varios metros por encima del horizontal.
Eduardo Acevedo es un buen técnico. Como cualquiera comete errores. Su principal error fue ante Fénix. Tenía que empatar. Se dejó llevar por el entusiasmo y salió a pasarle por arriba a los de Capurro. Se equivocó. Y ayer, faltando 5 minutos, pone a un buen muchacho como Romario Acuña, y sacó al principal rematador que tiene el violeta, Facundo Castro, por más cansado que éste estuviese. El resultado está a la vista.
Nos cuesta escribir que Peñarol fue un justo campeón. Lo reconocemos, porque no nos podemos olvidar de las ventajas con las que cuenta, pero en el partido a ayer, demostró que es más contundente en el arco rival, que Defensor Sp, que no le hace un gol ni al arco iris.
Y nos quedamos para finalizar con una reflexión del técnico Eduardo Acevedo
“Jugamos 210 minutos de fútbol y vi un equipo mejor que el otro. Quiero ser objetivo, quiero analizar y contra este equipo no se puede. Tengo un orgullo muy grande. Esto me hincha el pecho. A estos jugadores no los pudieron matar. Tengo un cuadro de hombres y de mucha personalidad, lo dije todo el año. Siento un orgullo enorme”,
