Sida: Uruguay se posiciona como ejemplo en América Latina

Por Lucas Barrios

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) ha infectado a 76,1 millones de personas desde el comienzo de la epidemia, y han fallecido 35 millones a causa de enfermedades relacionadas con el sida. Por tanto, la población mundial presenta cifras realmente importantes e incluso alarmantes. ¿Cuál es la situación uruguaya con respecto a este tema? ¿Qué desafíos debe enfrentar el país para mejorar las cifras? Todas estas preguntas comienzan a ser pertinentes ante el contexto de que, durante los últimos años, el VIH ha dejado de ser enunciado por los medios de comunicación en Uruguay.

Situación nacional

“Uruguay ha tenido muchos logros en materia de política pública con respecto al VIH. Sin embargo, han pasado un poco desapercibidos por varios avatares políticos. Las cifras que existen muestran que Uruguay ha tenido un logro mayúsculo que no es fruto de una casualidad. Uruguay se ha posicionado como un ejemplo sobre cómo enfrentar la epidemia para América Latina, la que presenta un panorama muy desigual”, declaró a LA REPÚBLICA Juan José Mere, sociólogo y asesor de VIH/Sida en el Fondo de Población de las Naciones Unidas en Uruguay. Según explicó, desde 2011 a la fecha, un 30% evitó contaminarse con el VIH, lo que significa alrededor de 300 personas. Además, explicó que esta disminución se ha producido en conjunto con el aumento de la oferta del test de diagnóstico, el cual ha sido presentado en diversas jornadas abiertas, en las que las personas pueden ir a testearse gratuitamente.  Manifestó que es conveniente que las personas sepan que el test de VIH implica una simple toma de sangre y que en veinte minutos ya se conoce su resultado. “La evidencia ha demostrado que la terapia antirretroviral ha cambiado la calidad de vida de las personas infectadas. Lo que antes era una epidemia que estaba marcada por la muerte o por la enfermedad, ahora es una infección crónica, como puede ser la hipertensión o la diabetes”, agregó Mere. Otra buena noticia que mencionó el sociólogo es que se aumentó la cobertura de personas con VIH bajo tratamiento. Según sus palabras, en el 2016 se duplicó y pasamos de 3.300 en tratamiento a prácticamente 6.200 personas.

“Ahora el individuo puede desarrollar toda su vida productiva, estudiar, divertirse, amar y tener hijos. Lo que quiero decir es que puede hacer lo que hacemos todos. Por otro lado, tiene un efecto en la salud pública: al haber una disminución del riesgo de infección, hay una baja en las cantidades de virus circulante porque hay más personas que saben de su condición y hacen el tratamiento, lo que genera una carga de virus indetectable. Cabe mencionar que estas personas pueden tener una sexualidad placentera y sin riesgos”, declaró.

Por otro lado, Mere afirmó que en Uruguay también ha disminuido la transmisión vertical, que es aquella que se produce entre madre e hijo. “Por tercer año consecutivo estamos por debajo del 2%. Cabe mencionar que a ese umbral solamente llegó Cuba, y con esa cifra se eliminó la transmisión vertical. Esto habla de que todas las mujeres embarazadas se les está siendo el testeo y que desde el sistema de salud se toman todos los cuidados”.

En términos generales, el especialista explicó que todos estos resultados positivos son frutos de “una política sostenida de respuesta al VIH, coherente, consistente y liderada por el área programática de VIH\SIDA del Ministerio de Salud Pública. Otro elemento que ha sido fantástico es el monitoreo social permanente, que ejerce la Conasida, la cual fue instaurada por un decreto en la primera presidencia del doctor Vázquez”.

Las cifras

Según el informe realizado por el Departamento de Vigilancia en Salud del Ministerio de Salud en el año 2016, la tasa de notificación del VIH presentó un aumento sostenido durante el período 2000-2012. En 2015 se reportaron 933 nuevas infecciones, de las cuales el 66% corresponden a casos del sexo masculino. Asimismo, cabe mencionar que la vía sexual continúa siendo la principal vía de transmisión de VIH en Uruguay. Con respecto a la edad en el momento del diagnóstico, las mujeres son diagnosticadas con un promedio de 38 años y los hombres con un promedio de 39 años, números que no presentan grandes diferencias. Por otro lado, el 17% de los nuevos diagnósticos fueron tardíos y la tasa de mortalidad por sida ha tenido oscilaciones siendo 5,3 por 100.000 hombres en 2014.

En cuanto a la distribución geográfica, se registra notificación de casos en todo el país, con una mayor tasa en Montevideo, seguido por Salto, Artigas, Rivera y Maldonado. El descenso de la transmisión vertical, que es aquella que se produce entre madre e hijo, ha sido muy significativo en nuestro país, pasando de más de un 40% a principio de la década del 90 a una tasa promedio menor a 5% en los últimos 10 años. Por último, el tratamiento antirretroviral, en diciembre de 2015, alcanzó a 6.000 personas.

Los desafíos

“La acción más importante, además de las medidas de prevención clásicas para disminuir el VIH, es hacer un diagnóstico a todas las personas que estén con infección. Uruguay tiene  unas 12 mil personas con VIH dentro de las cuales hay como un 20 o 30% que no conocen su condición”, declaró a LA REPÚBLICA Zaida Arteta, profesora de la cátedra de enfermedades infecciosas de la Universidad de la República. En términos generales, la especialista entiende que un segundo desafío es brindar tratamiento a todos los que están sin él, que son alrededor de 6 mil personas. Según sus palabras, cuando la persona está expuesta al tratamiento comienza a tener una carga viral indetectable, lo que hace que el virus no sea transmitido por vía sexual y que disminuya ampliamente el número de nuevas infecciones. “Por tanto, considero que lo medular es brindar un tratamiento adecuado y que las personas puedan quedar retenidas en el sistema de salud para ser cuidadas y controladas. Debemos lograr que esas personas tengan una calidad de vida similar a la población general”, afirmó Arteta. “En Uruguay todavía no se ha logrado poner pastillas únicas. Sin embargo, están presentes en todo mundo pero en nuestro país la industria farmacéutica las vende carísimas, a precios desproporcionados por lo que ASSE y las mutualistas no pueden comprarlos. Lo que sí debe hacer el Ministerio es generar una política fuerte de precios para que no ocurra lo que sucede hasta ahora: una pastilla, en otro país, vale 30 dólares mientras que en Uruguay el mismo producto sale 400 dólares”, declaró la especialista.

Por su parte, Mere afirmó que uno de los desafíos se produce ante el incremento observado en dos grupos de edad: el de 15-24 años y el de los adultos mayores de 65. Con respecto al primer grupo, el especialista explicó que este incremento está mostrando que el desafío es brindar toda la información posible. “Uruguay tiene una gran ventaja: más del 90% de sus jóvenes están urbanizados y escolarizados por lo que escuela y liceo tienen una gran responsabilidad para ofrecer una educación sexual de calidad”. Con respecto al segundo grupo, afirmó que algunos individuos de esa franja etaria piensan que, llegando a una cierta edad no se va a encontrar con el VIH. “Sin embargo, está errado. El virus no discrimina la edad”. Por último, Mere explicó que la sociedad civil tiene que visibilizar los casos de discriminación hacia las personas que tienen VIH. “Esto aún existe aunque ha disminuido fuertemente. Sin embargo, creo que hay que hablar de esta situación porque implica una violación de los derechos humanos. La mejor alerta que podemos dar es que hay que quebrar el silencio y hay que denunciar si se reciben agresiones. Hay un número gratuito, que es el 08003131, que sirve para recibir información y denunciar estas situaciones”.

En 2016 falleció un millón de personas por sida

“La situación regional tiene muchas luces y sombras. En el informe de ONU SIDA se dice que se mantiene el número de infecciones anuales en torno a las 90 mil personas. Por tanto, desde hace 6 años los casos se han estabilizado”, declaró Juan José Mere. Según sus palabras, en América Latina se ha aumentado el número de personas que acceden a los tratamientos. Sin embargo, explicó que es necesario tener una “mirada fina” con respecto a este tema debido a que hay situaciones dispares. “Hay países como Uruguay en los cuales se disminuyó el contagio pero hay otros en donde se presenta un aumento en el número de casos diagnosticados, como es el caso de Chile, Argentina y Brasil”.  Con respecto a América Central, la definió como una “región dramática, en la cual, por distintas razones, la epidemia está aumentando fuertemente. Hay diferencias notorias en la región y creo que en muchos países de América Latina la dimensión clave del estigma y la discriminación hacia los gays y las personas trans ha incidido fuertemente en el aumento de los infectados. Recordemos que este sector de la población está sobrerrepresentado en el conjunto de las personas con VIH. La explicación es que la discriminación que sufren las personas gays los empuja a comportamientos poco saludables porque el entorno los hostiga y no los deja tener relaciones afectivas plenas y saludables a la luz del día. Además, recordemos que la relación anal es 18 veces más infectante que la vaginal. Por eso la importancia del uso sistemático y persistente del preservativo”, explicó Mere.

Por último, el especialista afirmó que los tratamientos antirretrovirales tienen un efecto tan poderoso, cuando son realizados adecuadamente,  que elimina el riesgo de enfermar a la pareja de la persona infectada. “Creo que es una noticia que debe conocerse. Por tanto, vale la pena diagnosticarse porque es posible vivir plenamente con VIH. Debemos luchar por derechos humanos y generar entornos empáticos con la diversidad de personas”.

 

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