Montevideo 1º de agosto honra a Julio Castro

Inauguración de espacio Maestro Julio Castro, hoy martes 1 de agosto a la hora 17.30 en avenida General Rivera y Llambí.

En ese sitio, donde Castro fue secuestrado el 1 de agosto de 1977, se descubrirá un tótem recordatorio.

Se trata de una iniciativa del Movimiento de Educadores por la Paz, concretada por la Intendencia a través del Departamento de Desarrollo Urbano, que contribuirá aconsolidar la memoria ciudadana para el Nunca Más.

Julio Castro (Florida, 13 de noviembre 1908 – Montevideo, 3 de agosto 1977) fue un educador y periodista de reconocida trayectoria.

Luego de ser secuestrado en la dictadura permaneció desaparecido hasta el 21 de octubre de 2011, cuando sus restos fueron encontrados en un predio militar en la localidad de Toledo.

Julio Castro: la vigencia del pensamiento pedagógico de un maestro

Por: OSCAR GOMEZ (lo escribió para La República hace 10 años atrás, hoy es totalmente vigente)

La pedagogía nacional se desarrolló desde el nacimiento mismo del país con el aporte de hombres y mujeres que dieron forma no sólo a la educación sino a las peculiares características del Estado uruguayo.

Fruto de su pensamiento surge el concepto de autonomía y por lo tanto la separación entre el Poder Ejecutivo y los organismos de la educación. Ya José Pedro Varela decía: ” A mi juicio será una desgracia, una gran desgracia para la República, la creación de un Ministerio de Instrucción Pública, importaría someter los intereses más vitales y permanentes del País a la inestabilidad, a las agitaciones, al tumulto, si así puede decirse de la política militante”.

Julio Castro forma parte de ese pensamiento pedagógico nacional que trasciende a su época. Es por eso que a los 30 años de su desaparición forzada, el Consejo que hoy integro dispuso que en las escuelas públicas del país, durante el mes de agosto se realicen actividades curriculares que den a conocer la vida, el pensamiento y la obra de este maestro.

Y para que la laicidad no desaparezca, honrar la verdad. No es posible separar la obra en el campo educativo de Julio Castro, de su vida y las circunstancias históricas que la rodearon.

Julio, además de maestro fue periodista, pero por sobre todas las cosas fue un ciudadano activo. Por eso conoció la cárcel en 1935 enfrentando la dictadura de Terra, acompañando el intento revolucionario encabezado por el caudillo blanco Basilio Muñoz.

Ese compromiso con el país hace que Julio estuviera como profesor referente en la primera misión socio-pedagógica de 1945 en Caraguatá, departamento de Tacuarembó. Y uniendo a la docencia en las aulas, la docencia en el periodismo, describió desde “Marcha”: “Los misioneros se encontraron frente a una realidad que se expresaba por sí sola con irrebatible elocuencia. Aprendieron allí de golpe, brutal pero eficazmente, las contradicciones de nuestro mundo económico. Entre vacas y sin carne ni leche; entre ovejas y muriendo de frío; en el campo y sin agua. Con la Escuela próxima y no pudiendo ir allá por falta de ropa”.

Julio tuvo protagonismo en los Concursos Anuales de Pedagogía. Por ejemplo ganó en el año 39 y en el 40 con los temas “El Analfabetismo” y “Acerca de los Programas Escolares”. Y aun cuando haya perdido el Concurso del 41, su trabajo “El banco fijo y la mesa colectiva” merece hoy una cuarta edición a cargo del Ministerio de Educación y Cultura.

Este Maestro influyó bastante más que del Cuareim al Plata. Al sur del río Bravo su obra se integra al pensamiento latinoamericano y entre otros México, Perú, y Ecuador, reciben el influjo directo de su acción pedagógica.

Esta brevísima reseña lo consagra como un referente pedagógico. Pero además es víctima del terrorismo de Estado, desapareció el 1º/ de agosto de 1977 para seguir apareciendo cada vez más vigente. Es que, como decía Carlos Quijano, “Julio era hombre de quedarse”.

Desde muchos ámbitos surgen homenajes para quien sus amigos llamaban “El Canario”. Yo me sumo, porque con Alfaro digo: “Me enfrento al deber de no olvidar ni silenciar una obra tan llena de vida”.

 

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