Por Eme Eme
Lo de Peñarol es floreciente. Un estadio de novela, incluso si se juega el Mundial 2030 en Uruguay y Argentina sería un estadio a utilizar y ahora la sorpresa que para disputar el Torneo Clausura ante equipos, en su mayoría, que no pueden hacer frente a presupuestos de 150 mil dólares mensuales (o menos) hace contrataciones de alto costo.
Entre la retención de Nandez, la permanencia del Cebolla Rodríguez, la incorporación del argentino Maxi Rodriguez, con tres mundiales encima, la venida de Walter Gargano, la contratación de Tito Formiliano para la zaga, el ingreso de Chiche Corujo y un punta que parece que viene de algún lugar del mundo, dispuesto a perforar todas las redes que se le pongan enfrente, caso Fénix, El Tanque Sisley, Plaza Colonia, Sud América, etc. , con solamente estos jugadores, Peñarol tiene un presupuesto mensual de medio millón de dólares en sueldos. Y si se suma todo lo demás, seguramente pase largamente los dos millones de dólares mensuales.
Ahora bien, uno no es contador, no es entendido en temas económicos, pero se pregunta ¿cómo se hace para conseguir ingresos ante tanta salida de caja?
Nuestro fútbol es pobre. Pero Peñarol parece ser el nuevo rico. Le queda una bala, también a Nacional. En realidad a los dos les queda una bala. Lo de Nacional la prensa lo “adorna” de otra manera, porque ahora le dan importancia al torneo Intermedio (que para la definición del Campeonato Uruguayo no tuvo ningún tipo de incidencia) y los “popes” del periodismo apuestan a que Nacional gane la tabla Anual y esté en la definición, que hasta el momento, solamente Defensor Sp., con un presupuesto 10 veces menor que el de los grandes, tiene asegurada esa posibilidad por haber ganado el Clausura.
Lo demás es verso. La Anual está en disputa y el Clausura hay que ganarlo.
Si hoy miramos el “programa” que se nos ofrece, todos podemos decir que el favorito es Peñarol.
Tiene dos jugadores de selección uruguaya, caso el Cebolla y Corujo, pero tanto Gargano como Guruceaga también alternaron en el plantel del maestro Tabárez. Cuentan con una jugador de 36 años como Maxi Rodriguez, sin duda desnivelante para este medio local, jugador de selección argentina. Tiene a Cavalini, jugador de la selección de Canadá. Y cuenta con varios futbolistas que están o estuvieron en el proceso celeste, por ejemplo Formiliano, por haber participado de selecciones juveniles. La fiesta será completa. Cuando enfrente a rivales que apenas pueden pagar un salario de mil quinientos dólares a uno de sus futbolistas estrellas, es de suponer que si no gana con una diferencia de 3 o 4 goles cada partido, la victoria estaría algo empañada.
No entendemos a nuestro fútbol. Nacional tiene un pasivo que ni vendiendo a sus principales figuras puede salir de ese pozo. Algo parecido pasa con Peñarol, que si bien no se hizo tanto ruido, había deudas de hasta seis meses.
Ojalá todo sea para bien, pero estamos convencidos que si el fútbol nuestro no se encara de otra manera no tiene futuro. Porque incluso con estas contrataciones, con futbolistas que vienen como los elefantes, a dejar sus últimos minutos en cancha, poco se puede aspirar.
